lunes, 21 de enero de 2019

¡Despierta! ¡Vas A Morir!


Despierta, vas a morir. Las manecillas corren y tu tiempo de vida se acaba. ¿Cuántas mañanas te quedan?, ¿cuántas veces más tendrás esta oportunidad?

¿Volverás a bailar, a hacer deporte, a atreverte a algo valiente, a hacer algo que amas?, ¿volverás a pasar tiempo en familia?, ¿hablarás otra vez con esa persona especial?, ¿cuántos momentos irrepetibles, inolvidables te quedan?

No lo sabes, y aunque todavía tienes, tus oportunidades para hacer todo esto se están acabando. Eso quiero, recordarte que tu tiempo es limitado y que no te queda mucho, por eso cada acción, cada momento, cada día, cada elección importan.

¿O vas a esperar a que sea muy tarde, a que la vida te dé señales de que es finita y está agotándose para ahora sí arrepentido desear volver el tiempo atrás?

No esperes a que la salud alerte y tener que arrepentirte por haber desperdiciado la vida. Tu oportunidad sucede ahora y por eso urge elegir ahora, despertar porque el tiempo corre.

Quién sabe si tengas un “próximo año”, una “próxima semana”, ¡caray!, quién sabe si tengas “mañana”, sólo sabes que corre un “ahora”. Uno que no durará para siempre, por eso este momento y lo que pienses, decidas y hagas ahora tiene tanto sentido.

Descarta lo que no importe, tira lo que ya no sirva, ignora las distracciones vanas, acaba con los pretextos, vence los miedos paralizantes, prioriza, sé más selectivo, elije lo que importa, gánale al tiempo.

Si no decides y elijes, lo esencial será reemplazado por lo no esencial, y lo importante por lo no importante, pero no puedes dejar que eso pase, porque literalmente, de esas elecciones depende tu vida. Gracias a ellas escribirás tu historia.

¿Qué historia?, no sé, casi no pensamos en esto. Normalmente no pensamos que podemos morir a menos que nos pase algo. Así de absurdo. El tiempo corre y nuestra vida se acaba, pero nosotros, seguimos dando la vida por hecho, como asegurada, cuando no lo está.

No es pesimismo, no es negatividad, y este tema no tiene por qué ser oscuro, negativo o tabú, no tiene por qué asustarte, entristecerte o hacerte sentir mal. ¿Me crees que puede ser exactamente lo contrario?

Debería motivarte, darte el valor y el coraje necesarios para hacerte valorar la vida y enfrentar y superar tus miedos y resistencias.

Puede forzarte a ser selectivo de hábitos, valores, actitudes, actividades, personas, pensamientos… ¿hay algo más importante que esto en tu vida?

Si no valoras preguntarte esto, terminarás desperdiciándolo todo en las mil cosas que no importan, y tu tiempo de vida se hará más corto.

Que si alguien habló de ti, que si algo te hizo sentir mal, que si te enamoraste y te decepcionaron, que si cometiste un error y ahora tienes miedo… Bueno, ¡ya carajo!, olvídalo, ya pasó, ya no importa y no tienes tiempo que sobre para quedarte ahí. ¡Arre, a lo que sigue!

Hay un tiempo finito que aún tienes y no quieres desperdiciarlo en nada, menos en aquello que no aporte calidad y felicidad a tu vida.

Menos en hacer que la esencia de tu tiempo sea pasarla mal, paralizarte de miedo, ser flojo, estar triste, enojado, estoico, sin aventuras, sin felicidad, sin personas a quienes amar… muerto en vida.

Sé que puede que estas últimas palabras suenen crueles, pero es más cruel si olvidas que el tiempo y la vida se acaban, es más cruel si olvidas que no vivir, también es morir.

Vivir, ¿lo estás evitando?, ¿evitas la vida distrayéndote con lo vano y vacío, con el infinito ruido y polvo del exterior?

¿Evitas hacerte las preguntas que importan?: ¿Quién eres?, ¿qué quieres?, ¿para qué estás aquí?, ¿cuál es tu misión aquí?

Esas son las preguntas que tiene sentido responder, y si para no olvidarlas tienes que recordarte a diario que vas a morir, talvez está bien.

Quizás, tener presente la muerte nos permita tener presente la vida y aventurarnos y arriesgarnos a vivirla.

Quizás, tener a la vista la muerte nos haga ser más sinceros, más auténticos, más sensibles, más audaces y más humanos.

Quizás, saber que la muerte se acerca y da pasos hacia nosotros incluso estando dormidos, nos enseñe a valorar la vida y a no desperdiciarla.

Desde algo tan simple como dormir, descansar, esperar o postergar de más… Ya tendrás tiempo infinito después para hacerlo por siempre, pero hoy, no. Hoy es para lo que importa.

Así que detente un segundo de tu ajetreada, lenta o rutinaria vida, reflexiona, piensa y respóndete, ¿cuánto de tu muy finito y agotable tiempo es realmente para ti, para quienes y para lo que importa?

Es posible que no mucho, que muy poco, lo que sobra, lo que queda, y sólo porque al no elegir, eliges darle el mismo valor a lo que importa de lo que no. ¡Basta!

Si tuvieras que elegir, entre arriesgarte o morir, amar o morir, ser feliz o morir, ser valiente o morir, salir de ahí o morir, ¿elegirías lo primero? Pues, si tienes qué elegir, elige vivir.

Viaja en tu imaginación 100 años al futuro, un futuro en el que ya no existes… ¿Cómo viviste?, ¿quién fuiste?, ¿eres recordado?, ¿hiciste algo?, ¿tienes una historia?, ¿elegiste vivir y disfrutaste lo que realmente importa?

Bueno, regresa 100 años. No te queda mucho tiempo pero aún estás a tiempo. Recuérdate la muerte tantas veces como sea necesario para ver hacia adelante y recordarte la vida.

¿Qué puedes perder si el mayor riesgo de la vida es morir y eso es seguro que va a pasarte? No pretendas vivir para siempre, sólo pretende vivir. ¡Arre!

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