lunes, 1 de octubre de 2018

Cómo Ser Más Seguro De Sí Mismo, Inmune, Indestructible, Resistente A Críticas Y Criticones


Habrá quien quiera criticarte, hacer comentarios groseros, insensibles, con el único fin de ofenderte y hacerte daño.

¿Quieres volverte inmune a las críticas y que ninguna jamás vuelva a lastimarte? Ok, empieza por entender esto.

Nadie puede alterarte o hacerte sentir mal sin que tú lo consientas, consentirlo depende de ti.

Eres tú quien le da sentido o no a las palabras de otros, tú les abres la puerta para pasar e impactar dentro.

Cuando alguien te juzga o te critica por algo que no es cierto, que no sabe, o que no entiende… ¿por qué eso debería merecer tu atención?

¿Por qué deberías dedicarle tu tiempo y tu energía?, ¿por qué deberías alterarte o reaccionar?, no deberías.

Ahora, ¿estoy aconsejando que te encierres en tu mundo y te niegues a escuchar todo?, no.

A veces, las palabras crueles y malintencionadas de otros pueden tener un poco de cierto, y si duelen, te muestran dónde eres débil, dónde debes fortalecer, dónde está el escalón que te hará mejorar.

¿Puedes reconocer cuando una crítica es verdad? Sí, pero antes debes dejar de tenerles miedo, antes debes entender por qué duelen, por qué dañan.

Bien. El temor a las críticas, a ser juzgado, a los comentarios crueles de los demás, vienen porque estás viendo tu valía en sus ojos, no en los tuyos.

Estás usando los ojos de otros para saber cuánto vales, en vez de abrir los tuyos y ver por ti mismo cuánto vales para ti.

Te sabes valioso o no, según lo que otras personas ven, piensan y opinan de ti, y no por lo que tú mismo ves, piensas y opinas de ti, algo que una persona que aspira a ser segura jamás debería hacer.

Entonces… ¿El truco es voltearte a ver al espejo, y forzarte a creer de la nada que eres una persona muy valiosa? Ojalá fuera así de fácil, pero no.

Debes saberte valioso por lo que tú haces, por tu capacidad e inteligencia para aprovechar tu tiempo y tu energía.

Debes comprobarte valioso por tus batallas dadas, por tus acciones diarias, por tu coraje para continuar a pesar de la adversidad.

Si esto pasara, créelo, no volverías a sentirte frágil frente a las palabras de otros, porque ya no servirían para describirte, porque tú ya tendrías una firme descripción de ti.

Pero, si esto no pasa, si no te sabes valioso por lo que tú haces por ti, aun así, tu mente seguirá exigiéndote ser valioso.

Sentirte valioso es una necesidad humana irrenunciable, desde el primero, cada día, hasta el último día de tu vida.

¿Y dónde vas a buscarlo si tú no eres la fuente?, vas a pepenar valía donde puedas, donde haya, sobre todo en las palabras y opiniones que los demás tengan sobre ti.

Si tu propio sentido de valía cuelga de las manos de otros, claro que le vas a tener un pánico horrible a lo que los demás piensen de ti porque si te sueltan te caes.

Si mides tu valía en las palabras de otros, claro que cualquier comentario o crítica, tenga o no tenga sentido, tendrá el poder de arruinarte los días y destruir tu confianza.

Si algo tan importante sobre ti como tu valía depende de otros, claro que te sentirás inseguro, claro que buscarás aprobación, claro que te sentirás en las nubes cuando opinen bien sobre ti y arrastrado cuando opinen mal.

Eso pasa cuando ves a alguien reaccionar muy fuerte a las críticas, ya sea molestándose o desmoronándose, lo que realmente estás viendo es a una persona que hace muy poco por sí misma.

No se sostiene y no se sabe valiosa por sí misma, no tiene formada una opinión sólida de sí misma.

Esta parada sobre algo que se mueve, su estabilidad depende de que sus titiriteros no le muevan las cuerdas bruscamente. Es eso, un títere.

Por eso hay quienes creen que siempre se debe reaccionar y contestar a las críticas, ser reactivos, porque su mundo y su valía se tambalean cuando les critican.

Creen que deben defenderse cuando lo que deberían hacer es ver por sí mismos, y aunque no seas consciente, esto podría estarte pasando a ti.

Si no empiezas a hacer que tu sentido de valía dependa sólo de ti, de tu trabajo, de tus hábitos, de tus acciones, no lo dudes, serás el títere.

Dependerás de la condescendencia y piedad, de la maldad o la torpeza, o de la miopía y las palabras de otros, y entonces claro que tendrás miedo, te sentirás inseguro, frágil, vulnerable, frustrado, víctima de las palabras de otros.

Si sí vieras por ti, si tuvieras una opinión sólida de ti mismo, y te criticaran o intentaran lastimarte, tu mundo no se movería, tu realidad no cambiaría, no te ofenderías.

Estarías firme, estable, inmune a las palabras de otros, seguro de quién eres, porque lo que eres, no te lo tendrían que contar, lo sabrías, lo verías todos los días.

Sabrías cuándo una crítica no tiene sentido, cuándo es más bien el reflejo de la persona que la dice, o cuándo quien la dice no conoce la situación y no la entiende.

También podrías ver objetivamente cuándo una crítica sí tiene sentido, y cuándo, escucharla, aunque duela, es exactamente una oportunidad para mejorar que tú todavía no veías.

Así que ser inmune a las críticas no se trata de andar por allí, ofendido por dentro, en silencio, tratando de hacer cara de que no te duele mientras por dentro te quema.

Ser inmune a las críticas no se trata de que no las escuches, se trata de que no te hagan daño cuando no sean ciertas, y cuando sí lo sean y te duelan, que te hagan mejorar.

¿Qué debes hacer cuando una crítica sí te duela, cuando sí te tambalee?… Debes preguntarte: ¿Es verdad?

Si no, no le des ni un segundo de impacto en tu vida, no lo merece.

Si sí, si reconoces que una crítica, aunque duela, es total o parcialmente cierta, entonces tienes dos opciones: O cambias, de tal forma que ya no duela, o aceptas, de tal forma que ya no duela.

¿Puedes cambiar?, ¿a ti, por ti, para ti, te haría bien cambiar?, cambia. ¿No puedes cambiar?, entonces, acepta.

En cualquiera de ambos casos, es hacerte del pequeño hábito permanente de armarte convirtiendo debilidades en fortalezas.

Va mucho más allá de darle o no la razón a los demás. Los demás no importan, tú importas, es tu vida.

Sólo recuerda que tu propia naturaleza te exigirá saberte valioso, y si no te haces y sabes valioso por y para ti mismo, necesitarás que los demás lo hagan.

Estarás parado a la mitad de un puente sostenido por otros, suplicando que no te muevan porque te caes. Ahí serás frágil, inseguro, vulnerable…

No relegues la responsabilidad de hacerte y saberte valioso, no permitas que tu opinión sobre ti dependa de los demás.

La única opinión que importa es la que tú tengas sobre ti mismo, y si tienes que cambiarla porque no te gusta ni a ti, ¡chíngate, y cámbiala!

Duele, cambiar duele, es el precio de saberte valioso para ti mismo, y que no haya lugar dónde las palabras malintencionadas de otros puedan mover ni un poquito tu realidad.

¿Quieres sentirte feliz, seguro, confiado, firme, fuerte, saberte más inteligente? Construye tú tu mundo para que no necesites que nadie más lo construya por ti. ¡Arre!

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