viernes, 27 de abril de 2018

Cómo Evitar Enamorarte De Un Patán (O Patana) Y Reconocer Zorros Y Serpientes Con Disfraz De Oveja


Y resulta que ahí estás, desilusionado, decepcionado, triste, melancólico…

Creyendo que debes dejar de creer en el amor, o en las personas, o que definitivamente si tienes muy mala suerte eligiendo pareja.

¿Por qué? Porque resulta que te diste cuenta que la persona con la que estás, o estabas, es un patán, o patana, infiel, mala, egoísta, mentirosa, maltratadora…

Que no te quiere, que no te cuida, que no te corresponde, que te decepcionó, que te partió el corazón…

Que acabó poco a poco con la ilusión que tenías de un bonito futuro juntos, o con la esperanza de volver a lo que algún día, fueron, o a lo que él, o ella, eran, según tú.

Pues… enorme, grandísima mentira. Quizás esa persona siempre fue la misma, y no cambió, sólo se mostró.

Y además, tú podías darte cuenta, estaba frente a ti, lo tenías en tus narices, amarillo fluorescente, y no lo viste.

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¿Quieres evitar que pase de nuevo?, ¿quieres evitar de una vez por todas, para siempre, enamorarte de un patán, o de una mujer fría y despiadada?

¿Quieres ver de forma clara, auténtica, sincera, transparente, cómo es en realidad una persona?

Ok. Es fácil, extremadamente sencillo, tanto que te sentirás tonto por no haberlo visto antes.

Cuando empieces a conocer a una persona, sobretodo ahí, no te fijes en cómo te trata a ti.

¡Fíjate, sutilmente, como en secreto, sigilosamente, cómo trata a los demás!

Puede que esa persona, a ti, quiera impresionarte, caerte bien, gustarte, ganarte, tener tu confianza, seducirte, fascinarte…

Puede que sea toda una artista irresistible del encanto planeando encantarte a ti.

Y claro, por supuesto que sí, tú quieres a una persona capaz de encantarte, pero no quieres a un artista.

Quieres a una persona real, auténtica, sincera, transparente, verdadera… ¿cierto?

Entonces no te dejes seducir por la manera en la que te trata a ti. Déjate seducir, en secreto, por la manera en la que ves que trata a los demás.

A los que tienen más, a los que tienen menos, a los pequeños, a los mayores, a los que dan un servicio, a los meseros, a los conocidos, a los desconocidos…

A ti te quiere seducir, encantar, pero a los demás no. Entonces… ¿a quién crees que le muestra su verdadera cara?

¿A ellos, de quienes no espera nada, o a ti, a quien espera fascinar? ¡Es bien fácil!

Si te lleva a un elegante restaurante, y es cortés, amable, romántico, caballeroso, pero un hijo de **** con los meseros… ¿quién crees que es en realidad?

¿Sabes que es lo que te espera cuando por fin logre conquistarte? Eso, y eso no es lo que quieres… ¿verdad?

Ahora. ¿Qué pasa con esa chica que parece increíblemente dulce, tierna, abierta y cariñosa contigo?

Si a ella así, pero la posee el demonio con sus padres, o sus hermanos, o sus amigos, o con la gente a la que se siente con el poder de humillar… ¿crees que ese encanto de mujer, en realidad lo es?

Déjame disfrutar de romper en pedacitos tu frágil corazón para que aprendas… No, no lo es.

Lo mismo pasa con la gente violenta, agresiva, intolerante… todas pueden tener una carita dulce, tierna, hermosa, coqueta… pero tú ya no vas a dejarte engañar.

O, si te dejas engañar, que sea por mero placer y masoquismo tuyo, pero, después, neta, no te quejes.

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Aprende a reconocer el verdadero rostro de las personas viendo cómo tratan a otros, no a ti.

Repito. A ti quiere conquistarte, pero a los demás no. Esa es la clave para saber cómo será cuando ya logre conquistarte, o cuando deje de intentarlo.

Por otro lado, en cambio, aprende a esperar a personas auténticas, no perfectas, y que aun así, sean la clase de personas que quieres a tu lado.

¿Quieres saber a qué me refiero?

Aprende a no deslumbrarte por una cara bonita, por un cuerpo sexy, por la fría popularidad o por el jodido dinero de una persona.

Y, no digo que todo eso sea malo, a mí me parece importante, claro, pero que no te deslumbre, que no te atonte, que no te nuble la vista.

Aprende a valorar cómo esa persona trata a sus padres, el poder que tiene para sentir empatía, la facilidad para ser sensible a lo que otros viven y sienten…

Su generosidad, su gratitud, su lealtad… Salte un poco de tu lugar, ponte en el de otros, y desde ahí, obsérvale.

Cuando le veas gestos auténticos, incondicionales, de calidad humana, súmale 50 puntos en tu mente a esa persona. Los vale, y no te estás equivocando.

Ahora, al contrario. Cuando le veas tratar mal a alguien, sólo porque sí, porque puede, por ego, entonces, no lo dudes, esa es su verdadera cara.

¿Ves? Es bien fácil. ¿Quieres evitar enamorarte de un patán, de un zorro con piel de oveja, o de una fría ególatra serpiente con disfraz de encantadora dama?

Entonces ya sabes qué hacer. Luego no se te ocurra decir que no te advertí.

Yo quiero verte con experiencia, listo, inteligente, pero si por tus pelotas quieres elegir mal, entonces por tus pelotas vive mal.

La próxima vez que te enamores de quien no debes, recuerda que lo hiciste porque quisiste, porque todo esto, desde ahora, ya lo sabes, y entonces, te aguantas.

Como siempre, aunque al final harás lo que tú quieras, yo te quiero listo, inteligente. ¡Arre!

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