miércoles, 27 de septiembre de 2017

Cómo Reaccionar Con Inteligencia A Una Situación De Riesgo


Cuando vives una situación extrema, y no te rompes, nada menor a ella puede romperte.

Las personas tenemos la capacidad de reponernos de los golpes y las caídas, y crecer y ser más grandes que la adversidad. A eso se le llama “resiliencia”.

Ponerse de pie y levantarse de nuevo, duele, pero rendirse también duele, y quizás más.

Si tanto una como la otra, duelen, está claro que levantarnos otra vez, es lo que siempre debemos hacer.

Claro que podemos levantarnos después de la caída, pero también podemos hacer lo que esté en nuestras manos para anticiparnos a ella.

Si podemos no caer de nuevo, sabiendo cómo responder a una situación de riesgo, hagámoslo.

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1. Debes entender que el miedo es útil o inútil, depende de qué hagas con él.

Si en este preciso instante no estás en riesgo o peligro inminente, pero tienes miedo a ese riesgo, haz algo con él.

Muchas veces, después de vivir una situación peligrosa, seguimos afectados, le damos vueltas en la cabeza, y nos llenamos de miedo.

Y aunque eso no está bien, tampoco se trata de ser alguna clase de valientes que no sienten miedo. El miedo es normal, es comprensible, pero no es útil si no haces algo útil con él.

El miedo puede servir para anticiparte, para cuidarte, para crear una estrategia, para valorar lo que tienes, o puede simplemente comerte la cabeza y hacerte daño por dentro.

El daño que causan los miedos cuando no los enfocas, es real, porque si no los asimilas, y no los utilizas proactivamente, se vuelven traumáticos, limitantes, y paralizantes.

Tener miedo significa que funcionas a toda madre. Tu cuerpo y tu mente están alerta, y te piden que hagas todo lo que esté en tus manos para estar bien.

Hay riesgos y peligros tan grandes que nos hacen ver pequeños, y aun así, más vale hacer poco y saber que hicimos todo lo que estuvo en nuestras manos, que hacer nada.

Date el tiempo a reflexionar tu solo y después con tu familia y tus seres cercanos, cuáles son las prioridades y cuál es el plan de acción.

Aprende lo básico, busca tutoriales sobre primeros auxilios, lo que sea que esté en tus manos para anticiparte, siempre que puedas, a una posible situación de riesgo.

Date el tiempo a investigar qué se hace ante esa situación específica o cómo aumentar la probabilidad de sobrevivir y que todo salga bien.

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2. Dirige tus recursos y tu energía hacia la dirección correcta.

Bien. En situaciones de riesgo, de huida, de peligro inminente, tu cuerpo reacciona disparando químicos, adrenalina, cortisol, y demás, activándote y acelerando tu ritmo cardiaco.

Toma esto como si tu cuerpo te dijera: “Hey, estoy listo para la emergencia, dirígeme… ¿qué hacemos?”.

Tu cuerpo está en estado de alerta, y es capaz de hacer maravillas por ti, si tu mente dirige tus recursos y tu energía hacia la dirección correcta.

Una persona gritando, asustada, es una persona con su cuerpo en estado de alerta, pero, salvo que gritar en ese momento sea lo más útil, no está dándole la dirección y acción correcta a su energía.

Cuerpo y mente trabajan maravillosamente juntos, pero funcionan muy mal si no se coordinan.

Y, claro que no es fácil, todos podemos bloquearnos, pero debemos ser conscientes de que nuestro cuerpo es increíble, siempre y cuando trabajemos con él.

Si ya tienes en tu mente un plan de emergencia, y aprovechas el estado de alerta de tu cuerpo, podrás dirigir y concentrar increíblemente toda tu energía.

Esto podría salvarte la vida y la de alguien más, es por eso que la inteligencia emocional es indiscutiblemente valiosa, y tienes que hacerte de ella, tienes que entrenarla.

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3. Mantente despierto, inteligente.

Sé que esto es bien difícil, porque no es lo mismo ser inteligente cuando se trata de cualquier cosa, que ser inteligente frente a una situación donde tu vida y la de otros, corren peligro.

No es comparable la importancia de proteger tu vida y la de alguien más, contra la de cualquier otra cosa superficial, y por eso esto no es nada sencillo.

Durante una situación de riesgo, aunque sientas que estás valiendo madres por dentro, tienes que estar bien.

Y no me refiero a que finjas que estás bien, me refiero a tener presente que hay momentos más apropiados para cada cosa.

Me refiero a que si estamos hablando de situaciones de riesgo y peligro inminente, la mayor prioridad es estar bien, sobrevivir y protegerte, y proteger a otros.

Durante un riesgo, no es momento de ser pesimista, de dejarte caer, de drama, de deprimirte o darlo todo por perdido.

Lo más importante es estar bien, ya sea protegiéndote, resguardándote, o siguiendo los pasos de emergencia si conoces algunos, la cosa es que para poder hacer esto, necesitas tener la cabeza fría.

Ahora. Mantener la cabeza fría en situaciones de riesgo, por supuesto que no es cosa de simple voluntad, porque si de eso se trata, obviamente todos lo queremos.

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4. Mantener la cabeza fría, se aprende.

Todos podemos bloquearnos o derrumbarnos ante una terrible situación, pero, es verdad que nuestra mente puede entrenarse más para aguantar un poco más.

Nuestra estrategia y nuestra forma de reaccionar a las pequeñas situaciones, nos prepara para las grandes, y por eso vale la pena ser inteligentes desde lo más pequeño.

Es por eso que una persona que reacciona mal o desproporcionadamente, a situaciones pequeñas, tienes altísimas probabilidades de reaccionar terriblemente mal a las situaciones grandes.

El hábito de pensar y reaccionar bien, se aprende, por eso, desde lo más pequeño y sobre todo ahí, vale la pena de crear el hábito de priorizar y valorar riesgos.

Pondré un ejemplo, quizás absurdo, pero no está nada lejos de la realidad.

Imagina que caminas por la calle, alguien te insulta injustamente, y dentro de tu sistema de reacción, decides discutir o pelearte con esa persona porque no puedes permitir semejante falta de respeto.

En este absurdo ejemplo, estás estableciendo como prioridad, el respeto de una persona cualquiera a la que quizás jamás volverás a ver en tu vida.

Estás tomando un riesgo mayor, o por lo menos desperdiciando tu valioso tiempo y energía en algo que no lo vale, sin pensarlo.

Si te acostumbras a reaccionar sin priorizar, y sin valorar ninguna otra clase de peligro, por supuesto que esto tendrá consecuencias cuando más importante sea.

Otro ejemplo podría ser frente un asalto.

Si somos víctimas de uno, y de repente decidimos que debemos proteger nuestras pertenencias a cualquier costo, estaremos priorizando bienes materiales antes que nuestro bienestar.

Y aunque los bienes materiales son algo por lo que hemos trabajado, la mejor decisión siempre es la que valora el bienestar y la vida por encima de cualquier cosa.

Reaccionar veloces, pero bien, es importantísimo, y lo haremos mejor cuando más importante sea, si aprendemos y ganamos la confianza de hacerlo cuando no es importante.

Por eso es tan importante actuar siempre con inteligencia desde lo más simple, porque así desarrollas la habilidad y el carácter para hacerlo cuando es complejo, cuando no es simple.

¿Cuál es el objetivo? Prepararte desde ahora, para cuando las situaciones sí sean extremas, de riesgo o peligro inminente.

Entrena tu carácter desde ahora, y te será más fácil tomar acciones precisas, priorizar, protegerte, y sobretodo mantenerte racional, y no bloquearte.

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5. Establece prioridades y crea planes de emergencia, cuando no son necesarios, para cuando sí lo sean.

En situaciones cotidianas como las de cualquier día, a veces nos vemos superados o paralizados porque no sabemos cómo organizarnos o qué debemos hacer primero.

Si esto pasa en situaciones cotidianas, pues, se vuelve montones de veces más difícil en situaciones urgentes, de riesgo o peligro inminente.

Entonces, es valiosísimo tomarte el tiempo para reflexionar tranquilamente sobre qué deberías hacer frente a equis situación, porque el no saber qué hacer cuando pasa, la hace mucho más peligrosa.

Si puedes, anticípate, y decide cuáles son las prioridades o cuál es la serie de pasos a seguir, si es que el riesgo o la situación peligrosa, ocurre.

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Por último: A veces, tras algo tan terrible como lo que acaba de pasar, y las cosas terribles que pasan en cualquier lado, nos llenamos de miedo, y angustia, y si no lo enfocamos, nos hará daño y no habremos aprendido nada.

Si tienes miedo, está bien, hasta la persona más valiente lo tiene, pero debes aprender a escuchar tu miedo, que significa: “Prepárate cabrón, cambia lo que puedas cambiar, anticípate a lo que puedas anticipar, porque tenemos que estar bien.”.

Cuando vivimos una situación extrema, y no nos rompe, nada menor a ella podrá rompernos.

Las situaciones extremas, nos hacen saber quiénes somos realmente, y la gente demostró un corazón y una solidaridad gigantes.

Sé que no existen las palabras, ni somos capaces de cuantificar o aliviar el dolor por las pérdidas, las nuestras y las de otros, pero lamento infinitamente todo lo que ha pasado.

Si hemos perdido a alguien, démosle valor a ese alguien, y levantémonos por él, o por ella, o por ese alguien, porque ese alguien, de seguir con nosotros, querría vernos de pie, tal como quienes siguen con nosotros, también quieren vernos de pie.

No olvidemos quienes somos. Seamos capaces de sonreír con esperanza aunque haya lágrimas en nuestros ojos. Seamos capaces de mantener la firme convicción de salir siempre adelante, pase lo que pase.

Ahora más que nunca. ¡Arre!

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