lunes, 7 de agosto de 2017

La Frase Que Hará Que Esa Persona Caiga Derretida Por Ti


¿Quieres decir algo que le fascine a esa persona?

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1. No lo prepares. En serio, no lo prepares.

Es bien esencial que lo que digas, sea sincero y que de verdad lo sientas. Es más, que desees decirlo.

Si sólo repites una frase ya dicha o ya preparada, todo lo efectivo y lo especial, se pierde.

En cambio, es más fácil decir algo natural y auténtico. Sólo hay que cambiar el chip.

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2. Cualquier frase tuya será más valiosa si tú eres considerado valioso.

Sí. Así es. Dos personas pueden hacer exactamente lo mismo, y va a ser visto y valorado diferente, según de quién venga.

¿Injusto? Pues no. La verdad no.

Si lo que quieres, vale, sólo valiendo lo obtienes, por eso aquello de “trabaja en ti” que tanto insisto en cada video, no sobra.

Sino que todo lo que haces cuando ya eres considerado valioso, hará que los demás le den un valor extra muy especial a cada cosa que hagas.

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3. Sé sensacional, pero no sólo con esa persona, sino, siempre, como forma de ser.

Rapidísimo… ¿A qué me refiero con “sensacional”?

Bien. Cuando hablas, sonríes, gesticulas, cuando miras a alguien, envías estímulos a la mente de los demás.

Un buen estímulo, llega, enciende una zona, y tal como si lanzaras una piedra al agua, salpica y enciende otras zonas.

Tú eres, inconsciente y directamente relacionado con los estímulos que enciendes.

De ahí que alguien te guste o no te guste, o te buena o mala vibra, aunque no siempre sepas por qué.

Ser sensacional es hablar de tal forma que enciendas más estímulos.

Piensa en un helado de chocolate. ¿Listo?

Ahora piensa en la persona que más te atrae y te excita… En sus suaves y húmedos labios…

En la rica sensación de besarla y probar de sus labios ese cremoso helado de chocolate.

Es un ejemplo, y aun así, no hay comparación. Puedes aprender a ser sensacional siempre, y sin que te des cuenta de que lo eres.

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4. Directo hacia lo más importante: La valía central.

Cuando conocemos a nuevas personas, usualmente vemos en ellas sólo la primera capa, pero obvio tienen más capas y más profundas.

En las primeras capas está lo banal, lo superficial, la pura apariencia. En las capas más profundas está lo importante, su valía central.

No lo que parece, sino lo que realmente es, lo que de verdad desea, lo que sí le mueve, y lo que obviamente son sus fibras más sensibles.

Esa valía central, es muy íntima, pero siempre se asoma y se deja ver un poco aunque la persona no se dé cuenta.

De hecho, es precisamente cuando no se da cuenta, cuando más transparente es su valía central.

Por ejemplo: Una chica sexy, bella, y además inteligente, detallista, dedicada, creativa…

Cualquiera se da cuenta de que es sexy y bella, pero no todos ven que es inteligente, detallista, dedicada, creativa…

Inclusive, no les importa. Y si eso te pasa, ya perdiste.

Sí, puede que disfrute ser elogiada por su físico, pero esa es la capa más superficial. La gente se emboba en la primera capa y no ve más lejos.

Y entonces, el reconocimiento en la primera capa, sobra. Se vuelve frecuente, común, obvio, poco valorado…

Ese reconocimiento que ahí sobra, puede empezar a faltar en las capas más profundas y más importantes. En lo que es más valioso para esa persona.

Sal de la trampa de ver únicamente lo obvio. Y procura ver y valorar siempre las cualidades “secretas” de una persona.

Si notas inteligencia, dedicación, creatividad, perseverancia, valentía, y demás cualidades… Es ahí donde más valora y merece reconocimiento.

Tomarás desprevenida a la gente, para bien, y además, serás recordado, cuando reconozcas las cualidades que los demás, no notan.

Mientras todos los demás se van sumando a la larga fila de gente que sólo ve lo obvio, tú podrías tomar atajos.

Cuando veas a nuevas persona, asume y da por hecho que la primera impresión no te dice toda la verdad. Es más, lo superficial te dice bien poco.

Más tarde aprenderás a no equivocarte. Y a no tratar como diamante a quien no es diamante, y a tratar como gran diamante, a quien sí lo es.

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Ahora. La frase que hará que esa persona caiga derretida por ti. Pues, ya viste que si la preparas, te estarás sumando a la larga fila de personas comunes.

¿Quién quiere formarse ahí? Que se formen los demás. Tú no.

No entrenes tu habilidad para ser la imitación barata de la frase que una persona sintió, hacia otra, que a ella le inspiraba.

Escucha. Tú tienes creatividad, originalidad, ingenio, inspiración… Pero en cuanto buscas una frase ya hecha, toda tu genialidad la desperdicias y la mandas a la basura.

Y entonces, eres tú, pero, sin creatividad, sin originalidad, sin ingenio, sin inspiración… Básicamente, eres nada.

Más tarde, te preguntarás por qué las frases no funcionan. ¿Por qué a esa persona sí, y a ti no?

Bueno, pues ya lo sabes. Porque tú solito te estás borrando del mapa y desperdiciando tu genialidad.

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Resumen:

1. Trabaja en ser valioso, para que cada cosa que digas, a quien sea, sea considerada valiosa.

2. Si quieres decirle algo especial a alguien, esa persona ya te inspira algo. Entonces, lo que quieres decir, es real, es sincero. Esa es la mejor motivación.

3. ¿Quieres fascinar a una persona? Entonces no veas en ella sólo lo obvio. Eso déjaselo a los demás, no a ti.

Tú, asume que la primera capa no lo dice todo, y que lo más importante, está más dentro, donde la mayoría ya no ve.

4. Lo que digas, dilo sensacional.

De hecho, si pones atención, tú piensas de forma sensacional. Cada cosa que piensas, la dotas de cualidades.

Puede que tú le digas a alguien que tiene bonitos ojos, cuando lo que realmente piensas es que al sonreír, su mirada se ve sincera y entonces parece que sus ojos brillan.

Basta que tomes consciencia de lo que tienes aquí (mente) y procures describirlo de forma más transparente.

¿Lo ves? De ti puede nacer la frase que fascine a esa persona.

Sólo tienes que describir lo que ya sientes, y, aprovecho para hacerlo yo…

Mi canal no es para divertir, no es para entretener, no es para decir ideales bellas palabras, no es para pintarte el mundo rosa.

Es más. Muchas veces lo que digo es incómodo, es fuerte, duele. No entretiene y no divierte, o por lo menos no lo intento.

Y aun así, y sin importar tu edad, estás aquí, porque asumes la responsabilidad de trabajar en ti y cambiar lo que puedes cambiar.

Sal a la calle, y ve a la gente. Sin hacerse preguntas, sin reflexionar, sin emprender nada.

Viviendo en automático. Con ganas de más pero sin voluntad de intentar nada.

Tú ya no eres así. Y eso, aunque quizás la gente no te lo admire y no te lo felicite porque no siempre lo ve, es valioso, y admirable. Vas bien. Sigue así. ¡Arre!

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