viernes, 25 de agosto de 2017

7 Geniales Claves De Supervivencia Y Resiliencia Para Enfrentar Y Superar Problemas Y Adversidades


La adversidad, puede ser aterradora, pero es el mejor entrenamiento de vida, si lo que quieres es crecer.

Sólo que, o la vences, o te vence. De ti depende. De ti, y de lo siguiente:

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1. Es probable que no me creas ahora, pero cuando tenemos un problema, un obstáculo, o algo que nos come la cabeza, lo que realmente tenemos ahí, es una gran oportunidad.

Algo muy bueno para nosotros está tocando la puerta. Puede ser muy leve y tocar despacio, o puede ser muy fuerte y tirar la puerta de golpe.

Lo que sea, puede tomarte desprevenido, pero todos los problemas son oportunidades. Todos.

Y no es simple optimismo. Te lo dice alguien que no tiene padres, que ha estado en varios funerales, o que alguna vez durante varios días no tuvo ni siquiera para comer.

Tampoco es que sea para tener orgullo. Hay gente, niños por todos lados, pasando pruebas más duras. Te lo digo de corazón.

Todos los problemas son grandes oportunidades, porque tras ellos, serás mejor, tendrás más experiencia y estarás más preparado, pero necesitas abrir los ojos.

Los cambios, los obstáculos, las dificultades, las malas noticias, inclusive las pequeñas y grandes derrotas, nos obligan a evolucionar.

A sobrepasar límites que jamás nos habríamos creído capaces de superar.

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2. No puedes decir que algo no se puede, hasta que hayas intentado todas las formas posibles y utilizado todos los recursos disponibles.

Y para que eso pase, para poder decir de verdad que hiciste todo lo posible y que utilizaste todos los recursos. ¿Sabes cuánto falta? Falta demasiado.

Aunque no lo creas, todavía te queda mucha batería, y muchos recursos, y muchas formas posibles por intentar.

Entonces… Cuando decidas rendirte en algo, no es que no tengas recursos, no es que realmente no puedas. No te engañes. Es que te da flojera.

Esa es una verdad, más incómoda, más vergonzosa, menos honorable, pero es una verdad.

Ríndete, únicamente cuando sepas que lo intentaste todo, sin éxito. Pero yo te aseguro que no lo has hecho. No lo has intentado todo. Y lo sabes.

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3. Si estás enfrentando adversidades, grandes o pequeñas, lo lamento. Pero… ¡Qué genial! Porque si te pones listo, vas a superarlas, y vas a descubrir en ti recursos que no sabías que tenías.

Los recursos más grandes escondidos dentro de ti, sólo se descubren sobre la marcha, cuando crees que estás llegando a tu límite para resolver algo.

Y no. Otra vez, no es simple optimismo. Es que tu cuerpo y tu mente son adaptativos. Se adaptan para enfrentar adversidades.

Si intentas algo que requiere la fuerza de tus manos, y lo haces hasta conseguirlo, ganarás fuerza, y te saldrán callos.

¿Qué pasa si llevas tu voluntad y tu resistencia al límite? Que tu voluntad y tu resistencia crecen y se preparan para otro nivel.

¿Qué pasa si llevas tu mente al límite? Que el potencial de tu mente crece, y se prepara para el siguiente nivel.

Fortaleza, resistencia, resiliencia… Todo esto sólo se forja sobre la adversidad.

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4. Si crees que la vida es injusta, que “pobrecito de ti”, que estás lleno de desventajas… Lo lamento, de verdad. Pero… ¡Qué genial! Porque, qué tal que no son desventajas, sino ventajas.

Piensa en los gimnasios, y en las “pesas”, hay de 5 kilos o de 100 kilos. Trabajas con peso extra, para obligar a tus músculos a adaptarse a algo mayor.

Bueno. En la vida no se llaman pesas, se llaman adversidades. Y obligan a tu mente y a tu cuerpo a crecer.

¡Que se cuiden los que no tengan tus “desventajas”!

Porque mientras ellos entrenan la vida “libres de desventajas”, tú estás obligado, quieras o no, a trabajar con “peso extra”.

Cuando logres superar tus desventajas, éstas se habrán convertido, irónicamente, en tu ventaja frente a los demás.

Sí, es más difícil cuando las adversidades son enormes, pero te verás obligado a ganar una fuerza y una resistencia, que los demás, no.

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5. Debes estar dispuesto a trabajar por lo que no se obtiene fácil, ni rápido, si quieres obtener los triunfos que valen la pena.

Hay trabajo que no se nota, y no se nota, y no se nota… hasta el día que sí, se nota.

La próxima vez que un día difícil, un obstáculo o un reto “imposibles”, te lleven al borde de la frustración y las lágrimas, no te sientas triste. Siéntete orgulloso.

Orgulloso porque sabes que trabajaste hasta la frustración y las lágrimas. No cualquiera lo hace, y tú lo estás haciendo. No cualquiera puede decir que lo hizo, y tú sí.

Todo el trabajo da frutos, todo. Pero no siempre, pronto.

Hay esfuerzo que no se ve… hasta que se ve. Y, generalmente, así es, con los triunfos más grandes e importantes.

Hay cosechas que no dan frutos el mismo día, ni el próximo, ni el próximo… Pero darán frutos. Sólo no desistas.

Por más que algunos días lo hayas dado todo, no todo se resuelve y se domina pronto.

Y aunque no siempre se ve enseguida, no significa que el esfuerzo no valga. Sólo significa que la recompensa es más grande de lo que crees, y por eso, requiere más de ti.

Debes seguir buscando. Debes tener fe, en ti.

No importa si lloras. Sigue. No importa si nadie cree en ti. Sigue. No importa si tú mismo, por momentos, dejas de creer en ti. Sigue.

Es más, trabaja, aunque tú mismo no creas en ti. Porque, de hecho, el creer en ti, viene después.

A veces. Se requiere de días y días, trabajando muy duro, para que haya luz que te ilumine, y entonces, de repente, resuelvas y domines lo que querías.

Y, esa luz que ilumina, perdón, no es un regalo divino. Es tu trabajo, es tu experiencia, es tu tiempo dedicado, que no lo parecía, pero sí estaba dando frutos.

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6. Eres humano. Y sabes qué, que tienes derecho a sentirte frustrado, y derrotado, a veces.

Porque, resulta que, a veces, hay días que sientes que diste tu máximo, y parece que no avanzaste ni un milímetro, pero es que no todos los avances son cuantificables a simple vista.

¿Sabes cuáles son los avances más valiosos y que menos se ven enseguida, o a simple vista? Los que suceden, aquí [mente], y aquí [corazón].

Porque, ¿cómo los cuantificas?, ¿en kilos?, ¿en metros?, ¿en segundos?...

No hemos inventado todavía una forma de cuantificar el alma, el espíritu, o la fortaleza interior, pero… ¡Qué importa!

Entonces. Sí. Se vale buscar otros ángulos. Se vale respirar hondo para volver a tomar impulso. Se vale descansar cuando es necesario para recobrar fuerzas.

Lo que no se vale es renunciar, porque, renunciar, significa que no viste la oportunidad que tenías de frente, y la dejaste escapar.

Adversidad para el que no abre los ojos, es la vida siendo cruel e injusta. Adversidad para el que sí los abre, es la vida dándole oportunidades.

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7. Hay problemas enormes, gigantescos, sí. Pero ningún problema tiene más recursos que tú, porque tú posees inteligencia.

Entonces. Cuando la adversidad se pone bestia, espantosa… Calma. No entres en pánico. No llenes tu mente de fantasmas.

Si no bloqueas tu mente, y en cambio, la mantienes despejada, podrás ser objetivo, y tu mente va a darte muchos más recursos.

Para eso está tu mente, para darte recursos. Y por eso es que no debes entrar en pánico, para no bloquearla.

Quiero decir. Si topaste con pared y ahí no está la salida, no es una señal de que no haya salida. Es una clara señal de que debes buscar mejor.

Girar un poco, buscar otro ángulo, ver desde otra perspectiva, pensar en otra alternativa… Inclusive, inventar otra salida.

Claro que si planeas tirar una pared a puñetazos, pues no lo vas a lograr, pero, es que la fuerza bruta nunca ha sido tu único recurso.

Tienes más recursos, y el más importante es tu mente. Ningún problema tiene algo tan grande como lo que tú tienes aquí [mente].

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Como ves. No todas las pruebas y los problemas se resuelven de la misma forma. No todos los niveles, se superan, igual.

Y, repito. Si tienes un problema, lo lamento, en serio… Pero cuando lo superes, tú no lo lamentarás, porque habrás crecido montones gracias a él.

Así que, cuando haya adversidad… Sí, es difícil, sin duda, pero, emociónate, porque la adversidad está llena de escalones hacia arriba.

La adversidad, intimida, sí, pero se crece sobre ella, y no sin ella. La necesitas para convertirte en el gigante que estás destinado a ser.

Si tienes adversidades, no eres alguien por quién sentir pena. Eres afortunado si las aprovéchalas y crece sobre ellas. Pues entonces, aprovéchalas y crece sobre ellas. ¡Arre!

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