lunes, 31 de julio de 2017

Cuando Creas Que No Puedes O Que No Eres Suficiente, Haz Esto Y Todo Cambiará


Cuando Creas Que No Puedes O Que No Eres Suficiente, Haz Esto Y Todo Cambiará

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¿Alguna vez te has preguntado si eres de las personas que ven el vaso medio lleno, o de las que lo ven medio vacío?

Imagina un vaso, lleno a la mitad, o vacío a la mitad. Recuerdo que según lo que leía de adolescente, uno debe ver el vaso medio lleno.

¿La verdad? No estaba de acuerdo. Yo siempre veía el vaso medio vacío, y no podía dejar de pensar que algo faltaba y que se tiene la capacidad de llenarlo.

Obviamente todo esto del vaso, es una metáfora. Sobre tu vida, sobre el éxito, sobre si te centras en lo que eres o en lo que no eres, en lo que tienes, o en lo que no tienes.

En fin. Alguna vez leí que lo importante no era si el vaso estaba lleno o vacío, sino si se estaba llenando. Y con eso sí estoy infinitamente de acuerdo.

No importa en qué parte del camino estás ahora, sino en qué camino estás, y hacia dónde vas.

Lo que crees en tu mente, en cada momento decisivo, determinará dónde estás. Y no. No es una cuestión de que desees y el universo te lo dará.

Es una cuestión de que lo que piensas, te lleva a tomar una acción u otra, y tus acciones, determinan dónde estás.

Guarda bien esto en tu mente: Hacia la dirección que piensas, hacia allá vas porque hacia allá diriges tus acciones.

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¿Me creerías si te digo que la imagen mental previa a tomar acción, ha sido la razón de todas las veces que has renunciado, o de las que te has mantenido firme?

En algún video hablé sobre que todos experimentamos universos diferentes, según lo que vivimos, lo que creemos, y la interpretación que hacemos de las experiencias.

Donde tú ves un reto emocionante y la oportunidad de vencer y crecer, otro puede ver un obstáculo insuperable y añadir un fracaso más a la gran lista de fracasos.

Ver un obstáculo o una oportunidad, depende directamente de lo que hay en tu mente en ese instante.

El hábito de visualizar un escalón que te lleva hacia arriba, o un agujero donde vas a hundirte, créeme, es determinante para tu vida porque afecta a cada acción.

Debes aprender a detectar cómo piensas, para pensar y actuar hacia la dirección correcta.

Ser audaz, intrépido, atrevido, no es exactamente una cuestión de valentía, sino de poner en tu mente la imagen correcta en el momento correcto.

Esa persona que consideras tan segura y tan atrevida, quizás no es más valiente que tú. Sólo está pensando lo opuesto a lo que tú piensas.

Mientras a ti te paraliza el temor a caer, a ella le emociona crecer.

No es tanto cuestión de valentía, es cuestión de hacer que tu mente trabaje para ti y no en tu contra.

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Piensa en eso que tanto anhelas y tanto ambicionas, y la razón del porqué lo estás logrando o lo estás dejando escapar.

Si alguien te convenciera de que no tienes oportunidad, de que ya es tarde, de que vas a fracasar, de que eso te avergonzará y te hará sufrir… Ese alguien haría que te veas a la orilla de un precipicio, a punto de caer.

¿Qué haría cualquier persona con lógica y sentido, a la orilla de un precipicio y a punto de caer? Pues sería tonta si no se echa para atrás.

Ahora. Si alguien te diera ánimos y te convenciera de que este es tu momento, de que vas a lograrlo, de que te sentirás muy bien… Ese alguien haría que te veas capaz de la gloria, a punto de lograr ese anhelo y alcanzar lo que más deseas.

Pues, ¿qué crees? Ese alguien que hace que te veas a la orilla del precipicio o a las puertas de la gloria, siempre eres tú.

Todo el tiempo, dentro de tu cabeza y muchas veces sin que te des cuenta, ha habido una vocecita nefasta echando a perder cada puta oportunidad y cada cosa que deseabas.

Fuiste tú quien renunció. Quien se permitió fracasar cuando podía haber alcanzado la meta.

Fuiste tú quien se acobardó, quien desistió cuando podía dar más. Quien huyó a descansar cuando no era momento de descansar.

Fuiste tú quien aceptó menos de lo que ambicionaba. Fuiste tú quien se impuso límites.

Fuiste tú quien prefirió esperar… y esperar… y esperar… y esperar…

Nadie robó tus oportunidades. Fuiste tú quien permitió que otros le arrebataran el lugar. Fuiste tú quien permitió que te frenaran.

Ni la persona más vil y nefasta, habría podido hacerte más daño del que tú mismo te has hecho.

No hay enemigo capaz de hacerte más daño, que el que eres capaz de hacerte tú.

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¿Y sabes por qué tienes el gran poder de hacerte tanto daño, destrozarte y sabotearte tantas veces?

Porque en el mejor de los casos, el daño que te haces, es a regañadientes. O sea, lo permites, pero por lo menos lo sabes y libras una batalla interna.

Ahora. El peor de los casos, y el más frecuente. Es cuando te saboteas, instantáneamente, en automático, tan puto rápido que ni siquiera te das cuenta.

Te saboteas, cuando renuncias a lo que aspirabas, cuando permites relaciones tóxicas, cuando te abandonas.

Cuando tus acciones no corresponden a lo que deseas. Cuando despiertas a una hora distinta a la planeada.

Cuando expresas algo diferente a lo que querías. Cuando te anulas o cuando permites que otros te anulen.

¿Y por qué si destruye tus sueños y te arruina la vida permites que esto pase? Porque no eres consciente de lo que hace tu mente en el instante antes de tomar acción.

Quiero decir. Tan acostumbrado estás a sabotearte, que ya lo haces por inercia y en automático. Eres veloz y experto en sabotearte.

Hay un pequeño niño soñador dentro de ti, que ya no sueña porque hace mucho no le permites ver la luz, porque le estás dejando morir.

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Cada acción y cada decisión, representan una odisea, un desafío. O sea, un obstáculo o una oportunidad.

Cada acción y cada decisión, tienen su riesgo y su esperanza. Una posible consecuencia agradable y otra desagradable.

Cada acción y cada decisión, son otro escalón arriba, hacia la meta, o un escalón abajo, hacia el agujero.

Cuando emprendes y continúas, es porque viste hacia la dirección que funciona para ti. Es porque viste hacia las puertas de la gloria.

Cuando pretextas, y te rindes, es porque te viste al borde del precipicio. Porque viste tal perspectiva que parecía que lo más sensato, era renunciar, otra vez.

Cada experiencia de cada día de cada momento de tu vida, depende de lo que hay en tu mente a cada instante.

Entonces, pon toda la atención a tu mente, y ni madres que la dejes coartar tus sueños, vaciarte por dentro y destrozarte la vida.

La mayoría de veces, los sueños se coartan y la vida se destroza, no por hacer algo mal, sino por quedarte paralizado sin hacer nada.

¿Y por qué te quedas paralizado? Por lo que pensaste justo en el instante antes de tomar acción.

El vaso puede estar medio lleno o medio vacío, y da igual. Lo que importa es si el vaso se está llenando.

Lo que importa es en qué piensas y hacia dónde piensas antes de tomar acción.

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Cuando crees que no puedes, o cuando crees que no eres suficiente, es porque estás pensando en la dirección que te hace creer que estás al borde del precipicio.

Cualquier persona ligeramente sensata e inteligente a punto de caer, se echaría para atrás. Pero tú eres más que ligeramente sensato e inteligente.

Date cuenta de que no estás al borde del precipicio. Es sólo un escalón más de los muchos que llevas arriba.

Este tan solo es el siguiente paso que lleva camino directo a la gloria. A tu gloria.

Sería muy tonto rendirte ahora, y no eres tonto, así que haz que tu mente desarrolle una visión diferente.

Avanzaste mucho y superaste mucho para llegar hasta aquí.

Avanzarás más y superarás mucho más porque llegarás más lejos. Sólo cambia la perspectiva. ¡Arre!

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