lunes, 24 de julio de 2017

Cómo Hacer Que Una Persona Te Extrañe, Te Desee, Te Piense, Te Eche De Menos


Cómo Hacer Que Una Persona Te Extrañe, Te Desee, Te Piense, Te Eche De Menos

Esto es una de las cosas que he dicho más veces, y sé que es una de las más difíciles de entender, sobre todo cuando alguien nos interesa demasiado.

Ser servicial, incondicional, complaciente, por más que quieras, no te convierte en alguien atractivo, deseado, valorado…

Recuerdo que cuando era más joven, y empezaba a tener mis primeras citas, yo creía que si me convertía en la “mejor opción”, en la más atenta, dulce, complaciente… sería más valorado.

Tristemente, resulta que así no funciona. Y no, no estoy diciendo que no puedas ser dulce, atento, y un amor de persona. No.

Sólo, no me daba cuenta de que me convertía en la opción más servil, y quizás, sí, una buena opción, pero no en la más atractiva.

Bueno. Eso es lo que quiero explicar con el resto del video.

Cómo hacer que una persona te extrañe, te piense, te desee, te eche de menos.

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1. La ausencia, la no presencia, la no certeza sobre alguien, es lo que nos hace valorar a ese alguien.

Si la total disponibilidad o presencia de una persona, es algo sobre lo que no tenemos plena certeza, entonces, le valoramos.

Piensa en este ejemplo: Acabas de tomar dos litros de agua, y alguien con la mejor intención, te ofrece un vaso con agua.

¿Lo quieres? No. En ese momento no.

Tienes que tener sed, para valorar algo tan sencillo y tan accesible como un vaso con agua.

Es cuando has tenido un gran descaste físico o cuando no has bebido agua, cuando más la necesitas, cuando más la valoras y cuando más importancia tiene.

Bueno. Pues, te guste, o no, lo mismo pasa con las personas.

Es la ausencia de las personas, lo que nos provoca hacia ellas la sensación de extrañarlas, de anhelo, deseo, ilusión, de ganar de verlas.

Puede que sea difícil de entender, sobre todo porque no es esto lo que nos enseñan desde pequeños.

Pero no es la disponibilidad segura y constante, sino la ausencia y falta de alguien, lo que hace que de verdad le valores y le extrañes.

Y no, no estoy diciendo: Hazte el interesante. Haz como que estás ocupado. Haz como que tienes una vida muy importante qué atender.

Lo que realmente quiero decirte es: Sé interesante. Ocúpate. Ten una vida realmente importante e interesante qué atender.

Es cuando tienes una vida interesante, cuando tu vida sí es valiosa. Y es entonces, cuando sí eres percibido valioso.

No hay truco. Es así. La realidad es determinante.

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2. La calidad del tiempo junto a una persona hace que esa persona sea verdaderamente entrañable.

A ver. Paréntesis. Cada persona tiene en cada momento, quiera, o no, una “Carga Emocional”.

Carga Emocional es qué tan plena se ve una persona. Es la consecuencia natural de la vida que está viviendo.

Perdón que lo diga así, pero, si la vida que estás viviendo, es una vida de mierda, entonces, llevas todo el tiempo, una carga emocional de mierda.

Sé que a algunas personas no les gusta que lo diga así, y a mí, la verdad, tampoco, pero no me interesa sonar cool. Me interesa que te vaya bien.

¿Quieres que yo te hable cool pero que la vida te trate como un trapo, o quieres que yo te hable así y que la vida te trate cool?

¿Quieres ser extrañado? Conviértete en una persona entrañable, que su sola presencia inspire encanto, afecto, crecimiento, diversión, placer.

Mal ejemplo: Quieres que alguien te extrañe, pero, te deprimes, te encaprichas, le reclamas, le lloras, le haces drama, le haces sentir culpable…

No. Esto es terrible. No va a funcionar. Nunca vas a ser extrañado si lo que representas, es malestar.

Muchas veces, la gente a la que peor le va en sus relaciones, es gente que lleva muchos años de haberse abandonado a sí misma.

Quiere que la quieran, pero ni ella misma se quiere, entonces… ¿Cómo? ¡Explícame!

Hay gente que hace tanto tiempo que se abandonó a sí misma, que ya ni sabe que está abandonada.

Si no se te pasa por aquí, ni por error, la idea de cambiar para mejorar, quizás ya te abandonaste, y no lo sabes.

Ahora, buen ejemplo: Quieres que alguien te extrañe, entonces, ten una vida tal, que te haga inspirar bienestar, placer, curiosidad, alegría, libertad…

Sí, este es el camino sin trucos, es real. Debes mirarte a ti mismo, antes que mirarte junto a alguien más.

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3. Libertad.

Caray. A veces la gente tiene tan poco respeto por su propia libertad y la libertad de los demás, que les es muy raro escuchar esto.

Pero, aún si tienes novio, novia, esposo, esposa, compromiso… Eres libre, y debes relacionarte con personas libres.

A ver. Obvio no digo que seas desleal, o que aceptes que sean desleales contigo. Lo que quiero decir es:

Celar, ser posesivo, exigir explicaciones, querer saber todo el tiempo dónde está y qué hace una persona, invadir su espacio…

Quizás tú piensas que es una forma de sentir seguridad o lograr que no se alejen de ti, y no.

Es atentar contra su libertad. Y la libertad, debes saberlo, es intocable.

Toda esa inseguridad lo único que logra es que dicha persona huya en su primera oportunidad.

No pongas cadenas. No ates a las personas para que estén a tu lado.

Si crees que tienes qué coaccionar para que alguien esté contigo… ¿Qué diablos te llevó a pensar así?

¿No preferirías saberte y sentirte tan atractivo, tan interesante, tan encantador, que tengas la seguridad de que la gente desea estar contigo por elección y voluntad?

¿Sabes qué atrae demasiado? Ver a una persona que se sabe valiosa. Eso sí es entrañable.

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Mira. Si tu vida es tal, que llevas tiempo dedicándola a vivir dependiente de otra persona. Entonces es tu vida la que necesita arreglo urgente.

Ya después verás lo que pasa con esa persona, pero es tu vida lo que requiere atención. Es tu vida la que necesita cambios.

A veces, buscamos nuestra felicidad en otra persona… ¿Y qué crees? Ahí no está. Ella no la tiene.

Tu felicidad jamás debe depender de alguien, de estar con alguien, o de que alguien te quiera.

Quiero que tú compruebes que esto de hacerte extrañar, no es ciencia, es pan comido.

Encárgate tú de tu felicidad y tu bienestar. Eso sí te hará increíblemente entrañable. Así, en fa, en automático.

La cosa es esta: Siempre, queramos o no, vamos a relacionarnos con personas con el mismo nivel de bienestar y salud mental que nosotros.

Significa que si no estás bien, vas a relacionarte con personas que tampoco lo estarán, y piénsalo bien. No quieres esto.

Si no estás bien, y por suerte, te relacionas con una persona que sí lo está, es sólo cuestión de tiempo que la pierdas. Tampoco quieres esto.

Ahora. Si tú estás bien, pretenderás y serás pretendido por personas que también estarán bien. Tanto como tú.

Pero, a ver. No es magia. No es una cuestión de “la energía del universo conspirando a tu favor…”. No, no, no.

Es muy simple. Si tú estás mal, aceptas a personas que también están mal.

En cambio, si tú sí estás bien, no aceptarás en tu vida a personas que no lo están. Y e ntonces, quedan fuera.

Es por eso que sueles tener malas experiencias, o también, es por eso que sueles tener buenas experiencias. No es casualidad. No hay buena o mala suerte.

Entonces. Sé la clase de persona que te gustaría tener en tu vida, y la tendrás. ¡Arre!

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