jueves, 13 de abril de 2017

Señales Que Indican Que Tu Novio Ya No Te Ama - Cómo Detectar Mentiras Y Saber Si Alguien Miente


Es muy probable que este video no sea fácil de aceptar ni asimilar. No pretendo que sea sencillo, ni inspirador, ni darte los típicos trucos baratos para leer el lenguaje corporal. No me detendré de decir algo que te rompa el corazón, si eso te hace ver las cosas claras, ahora, y pronto, estar mejor.

Es casi seguro que lo que diré, no será agradable, pero no me interesa que lo sea. Me interesa que tú sepas distinguir lo que es verdad, de lo que no lo es.

Es muy sencillo saber cuándo una persona miente o cuándo sus intenciones no son la que aparenta. Sobre todo, y esto te conviene, cuando las mentiras no son triviales. Cuando se trata de cosas que de verdad importan y trascienden para ti.

No. No se trata de ver a los ojos de esa persona, o sus manos, o leer las micro-señales del cuerpo. No es analizar la coherencia de las palabras. Ni siquiera es algo que tome tiempo, o que requiera pensarse demasiado.

Saber si una persona miente, será sencillo. Lo que no será fácil, será aceptar, y asimilar, lo que sabrás.

¡Cómo saber cuándo una persona miente! ¿Listo?

No le mires a los ojos. No pongas atención a sus palabras. No creas en sus promesas. No “escuches” a tu corazón. No te dejes confundir por tus emociones, ni por las suyas. No analices cuánto esa persona cree en lo que dice, o con cuánta fuerza lo dice. No trates de encontrar explicaciones a modo, para que la “verdad”, sobreviva, porque la “verdad”, siempre sobrevive por si sola.

Sólo una cosa hay que ver, si quieres saber cuáles son las verdaderas intenciones de alguien, o si esa persona miente. Sólo una cosa, o en todo caso, dos: Sus “acciones”, y la “dirección” que han tomado sus acciones.

Las acciones no saben cómo mentir, sólo pueden dar una clara muestra de la realidad, y de las verdaderas intenciones de los demás.

Las palabras, podrían ir hacia la dirección que sea, pueden estar bien ordenadas, o sonar exactamente como a ti te gustaría que suenen. Las emociones, pueden conmoverte y mover la balanza, puedes hacerte creer de nuevo, o creer por primera vez. El lenguaje corporal, puede ser súper engañoso, se puede aprender, se puede preparar, se puede controlar. Todos podrían ser súper convincentes, hacerte creer, tomar una decisión, dar una segunda oportunidad…

Las acciones, en cambio, siempre serán más honestas, te harán ver las cosas exactamente tal y cual son. Sin trucos.

La dirección de las acciones, por encima de todo, siempre va a revelarte con claridad, hacia donde va de verdad una persona. Pero, no quiero seguir explicando más. Creo que algunos ejemplos te lo dejarán muy claro.

Recuerda que no pretendo decir lo que posiblemente quieres escuchar, ni pretendo que te sientas bien tras ver este video. Sólo quiero que en adelante, sepas detectar cuándo lo que busca una persona, no es lo que quieres creer, o lo que dice que busca.

Ok, primer ejemplo. Una pregunta muy común, sobre todo en mujeres…

“Ese chico que me gusta, y que parece tan perfecto ¿Me quiere bien, o sólo quiere sexo?”

Es fácil saberlo y ya sabes cómo: No dejes que la belleza de las palabras te confunda. No escuches palabras, tan sólo pon atención y observa la dirección de las acciones.

Cuando un hombre ve algo valioso en una mujer, trata de ser caballeroso, divertido, atento, y buscará pasar tiempo con ella. Pero adivina qué… Cuando un hombre sólo quiere sexo de una mujer, también tratará de ser atento, divertido, caballeroso, también buscará pasar tiempo con ella. Quizás, incluso, más.

Si te guías por esto, seguro vas a confundirte, porque un hombre deshonesto, te prometerá pronto la luna y las estrellas, porque necesita compensar.

Tranquila, no pasa nada, ya sabes en qué tienes que fijarte, en sus acciones, y la dirección de sus acciones.

Ese chico puede parecer perfecto, decir palabras hermosas, hacer que tu corazón lata fuerte, prometerte amor y lo que sea necesario… Pero si ese chico que promete tanto, no se preocupa de verdad por ti, ni por las cosas que a ti te importan, o por lo que estás pasando. Quizás, mienta.

Si ese chico, en acciones, más bien parece que lo que busca es quitarte la ropa, y llevarte a un hotel... Bueno ¿Qué más necesitas saber? No trates de hallar explicaciones, no le busques, no te engañes. Ahí tienes lo que de verdad quiere.

Si tú quieres lo mismo, está bien, y puede darse sin una sola mentira. Lo que está mal, es que te dejes engañar, si eso no es lo que tú quieres.

Ahora, también es súper común escuchar esta pregunta:

“Mi pareja ¿Realmente me quiere y me valora?”.

Pues, cuando quieres a una persona, tratas de hacerle bien, te interesa que sea mejor. Quieres apoyarla y estar ahí siempre que es importante. Cuando realmente quieres y valoras a una persona, te satisface verla feliz. Te provoca alegría, ver alegría en sus ojos. Quieres verla crecer.

Las acciones de una persona a la que de verdad le importas, siempre irán dirección hacia hacerte bien, y querrá tu bienestar junto al suyo.

Una persona a la que le importas, siempre te hará bien, aunque no se vanaglorie ni se lleve el crédito por ello.

Ahora. ¿Qué hará una persona que no te quiere, pero que quiere que creas que sí? Palabras, justamente palabras.

Bienvenidas las promesas vacías, las palabras de arrepentimiento, los pretextos, las justificaciones. Bienvenidas las mil y una decepciones. Bienvenida una serie de veces en las que van a mentirte, a traicionarte, a lastimarte, y después, a pedirte perdón y prometer que no volverá a pasar.

Imagina que una persona te traiciona, la descubres y te pide perdón. Pretenderá que lo olvides, que olvides tu dignidad, el respeto hacia ti mismo, y que hagas como si no pasara nada.

¿Sabes por qué? Porque para esa persona, sus promesas baratas, valen más que tu dignidad, y el respeto hacia ti mismo. Pero aquí no termina, porque cuando tú crees en promesas vacías y te faltas al respeto, tú también te quieres engañar.

Así que si te pasa esto, lamento decirte que no tienes de qué quejarte, porque si te dejas engañar, no eres mejor que la persona que te engaña. Engáñate, con libertad. Será muy triste que te hagas algo así, pero, nadie te lo va impedir.

Ese, precisamente, es el último ejemplo:

Mentirte o traicionarte a ti mismo.

Tú también eres capaz de mentirte, y engañarte, una, y otra, y otra, y otra vez.

Puede ser que quieras lograr algo, puede ser quieras superarte, estar bien, ser exitoso. Puede ser que repitas mil veces cuánto deseas algo, o qué tanto, ese logro es valioso e importante para ti.

Sí, todo muy bonito. Pero quizás, sea mentira. Y otra vez, son tus acciones, y la dirección de tus acciones, las que dirán la verdad.

Quieres tener éxito, pero no, sin salir de tu zona de confort. Quieres ser mejor, y sonríes y te brillan los ojos cuando imaginas que sobresales, pero no das un paso, si eso implica esfuerzo o sacrificio. Quieres verte mejor, perder peso, pero no dejar de tragar mierda, y mucho menos empezar a mover ese apático cuerpo para hacer ejercicio. Quieres estar emocionalmente bien, pero no hacer lo necesario hoy para estar bien la próxima semana. Quieres dejar de estar triste, pero son tus acciones, o la ausencia de tus acciones, las que provocan que sigas estando triste. Quieres ser seguro de ti mismo, pero no, si tienes que enfrentar tus miedos.

Ahí tienes la verdad, o la mentira. En tus acciones, y la dirección de tus acciones.

Tú no quieres ser seguro de ti mismo, no quieres estar emocionalmente bien, no quieres verte al espejo y sentir orgullo, no quieres éxito. Tan sólo quieres drama, reconocimiento barato, tan sólo quieres ser ligeramente diferente.

No te amas más ti mismo, ni a tus deseos, si tu miedo, tu apatía y tus malos hábitos son capaces de coartar tus sueños y detener tus acciones. Tus deseos, no son sinceros, si la comodidad de tu zona de confort es capaz de hacerte olvidarlos. No deseas verdaderamente ser exitoso, si cada uno de tus pasos, no son dirección al éxito.

¿Qué aprecias más? ¿Ese cómodo sofá, esa lata de refresco, el drama, o tus supuestas verdaderas ambiciones? Bueno pues. No hacen falta palabras para saberlo, tan sólo hace falta ver hacia donde apunta, hasta ahora, la dirección de tus acciones.

Ahora ya lo sabes. La gente dice, y desea muchas cosas. La gente promete, tú prometes. Pero la gente miente, y tú a veces mientes. Detente. No te engañes, ni dejes que te engañen.

Un día a la semana, o dos, o cinco, o siete, verás que no te sientes motivado, pero la motivación no dicta el camino. Lo único que dicta el camino, y revela la verdad, son las acciones, y la dirección de las acciones.

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