viernes, 28 de abril de 2017

Qué Hacer Tras Una Infidelidad - Qué Hacer Si Tu Pareja Te Engaña - Cómo Superar Una Infidelidad


¿Qué hacer tras una infidelidad?

Es muy sencillo. La persona que te engañó, puede irse muy pronto, pase directo a rechingar a su madre. Esa es la respuesta, y lo voy a explicar el resto del video.

Pienso que la monogamia como tal, no es la naturaleza inherente de los humanos. Quiero decir esto: Tú puedes ahora mismo tener una pareja formal, una relación tradicional, y sentirte realmente enamorado. Y aún así, otra persona puede parecerte atractiva, llamar tu atención, e inclusive, alguien más podría provocarte deseo sexual.

Eso me parece totalmente natural, e incluso, es inevitable. La atracción no es algo que tú puedas decidir sentir, o no.

Si tienes una relación abierta, porque tú y la otra persona desean eso en esta etapa de su vida, eso me parece perfecto. El problema lo veo cuando tienes una relación tradicional o un compromiso con alguien más. Cuando le has hecho creer a la otra persona, que son exclusivos, y que puede confiar en que tendrá, al menos por ahora, un lugar único en tu vida.

No es el hecho de que la monogamia sea lo tradicional, o lo que esté bien visto por los demás. Eso me parece lo más insignificante.

Es el hecho de que hay una persona depositando en ti su confianza, lo que me parece de gran importancia. Es el hecho de que una persona que te ofrecerá lo mejor de sí, que cree, confía, y apuesta por ti, lo que me parece de gran importancia.

Aún así, si tienes un noviecito o noviecita por ahí, traicioneros, no pasa nada. A veces, hay que toparse con personas así, para aprender a distinguirlas y evitarlas en el futuro.

Podrías sentirte triste, sí, pues alguien rompió el pacto de confianza, pero, realmente no pasa nada. Tan sólo estás descubriendo el verdadero rostro, y el verdadero respeto que siente por ti, una persona en la que antes creías.

Igual te vas a sentir triste, pero no pasa nada. Tan sólo aprende a no ser tan idiota, que te vean la cara dos veces.

Las personas a veces van a decepcionarte, cuando descubras que eran mucho menos de lo que creías que eran. Mucha gente, cuando la conoces mejor, es menos de lo que parecía. Y aquí, no pasa nada. De verdad. Todo bien.

Pero, hay algo todavía más importante detrás de una infidelidad. Es el hecho de que una pareja normal, muchas veces, y, obviando las responsabilidades previas, utiliza alternativas anticonceptivas, distintas al condón.

Significa que ambos, estarán exponiendo su salud y dejándola en manos de la otra persona, porque creen y confían en ella.

Una persona que engaña a su pareja, y se acuesta con otra, no sólo está menospreciando y desbaratando su confianza, como si fuera menos que basura.

No sólo está tratando de verle la cara de imbécil y tratándola como tal, sino que está mostrando menos que un mínimo de respeto a su salud y a su bienestar. No sólo está traicionando el respeto, la confianza, y el pacto de exclusividad. Sino que además, si acaso no utilizó condón, y aunque fuese una sola vez, la está exponiendo a enfermedades venéreas. Algunas incurables, otras mortales.

En definitiva, está exponiendo la salud de una persona a la que supuestamente quiere.

No sólo es un “desliz”, un momento de debilidad tras un arranque de deseo, o una traición a la confianza y al pacto de exclusividad. Es mucho más que eso.

Una persona que engaña y que además es irresponsable, está poniendo en peligro la salud y la vida de otra.

En la balanza, por un lado estaba la confianza, la salud de ambos, el futuro de la relación. En el otro, acostarse con otra persona. Y ya sabes qué fue lo que prefirió.

Donde las cosas empiezan a ponerse todavía, más graves, es cuando quizás, planeabas un futuro con esa persona. Integrarla a tu familia, una vida junto a ella, e inclusive, formar una nueva familia juntos.

Lo que diré ahora, quizás no deseas escucharlo, pero tienes que saberlo. Necesitas saberlo. Si aún sabiéndolo, prefieres ignorarlo, está bien, ese es tu problema. Es tu decisión.

Si aquella persona con la que planeabas un futuro, y que no tuvo problema traicionando tu confianza, te engaña, y la perdonas, entonces, te lo mereces.

Si alguien en quien creías, te ve la cara de idiota, y le perdonas, entonces, no eres mejor que esa persona. Si no… ¿Por qué elegirías continuar y compartir lo mejor de ti y lo mejor de tu vida, con una persona que ya demostró que no es más que escoria?

Si una persona te traiciona, y vuelves a creer en ella, no tienes nada que reclamar cuando vuelvan a verte la cara, porque ya te había demostrado qué clase de persona era.

No pretendo exagerar, si te digo que estás construyendo una vida de mierda, si eliges vivirla junto a una persona de mierda.

La gente escoria, no puede ser más de lo que realmente es. No vale más de lo que ha mostrado que vale. Ya, dio, su máximo. Ya mostró su verdadera cara.

Si aún así, crees en gente escoria, por “amor”, por inseguridad tuya, por miedo a la soledad o por la razón que sea, te estarás traicionando, tú también.

Piensa en el ejemplo de una mujer maltratada, golpeada, humillada y menospreciada. De esas que perdonan al esposo tan solo porque parece arrepentido, porque tiene nuevas promesas o porque pretende comprar su dignidad con un miserable ramo de flores.

O piensa en aquel hombre, al que le ven la cara de imbécil una y otra vez, y él, “enamorado”, tan sólo trabaja. Quizás de ahí se paga el hotel donde su chica se acuesta con otro.

¿Te identificas con alguno de los ejemplos? ¿Eres igual a alguno de ellos? Quizás dirás que no, que tú jamás te convertirías en alguien así. Pero… Déjame darte una muy mala noticia.

Cualquier persona que viva sintiéndose miserable, y menospreciada, que se deje ver la cara de imbécil, una y otra vez, no siempre fue así, sino que poco a poco se convirtió en eso.

Ese, es el precio que paga una persona que prefiere perdonar, antes que estar sola, aunque sabe que la confianza ya está rota. Ese, es el precio que paga una persona, que prefirió ser ingenua y volver a creer, antes que aceptar que la otra persona, nunca fue lo que parecía. Que prefiere tragarse su dignidad y el respeto hacia sí misma, como si no pasara nada, antes que terminar una relación que ya no tiene futuro, porque la confianza fue traicionada.

Perdonar, es posible. Volver a confiar, tú dime ¿es posible?

Cualquiera relación tóxica, cualquiera, hasta la peor, no fue así de tóxica desde el principio, sino que lento, o rápido, se fue degradando a eso.

Primero algunas mentiras sin importancia, después algunos maltratos, insultos, después las infidelidades, y más tarde la relación ya era peor que basura.

Sé que son palabras extremadamente incómodas, y pueden ser duras, y no te las dirá cualquiera, sólo alguien a quien de verdad le importas. Además, la realidad, cuando las cosas no se hacen bien, es mucho más terrible y no se compara a las palabras.

Las palabras son caricias, si las comparas con lo dura que será la vida junto a un traidor.

Que yo sepa, nunca nadie me engañó, o nunca me di cuenta, y creo que soy afortunado porque nunca he traicionado a ninguna pareja. Pero he visto la clase de daño que las traiciones hacen a las personas, a tus seres queridos, o a tu propia familia.

He sentido la impotencia de ver a alguien que amo, hacerse daño de una u otra manera, y que esa persona, no sea consciente del daño que se hace.

Siento mucha pena cuando veo a personas valiosas, haciéndose daño, porque no pueden ver lo que está pasando, o que sí pueden verlo, pero lo permiten. Y no siento más que asco, hacia las personas que traicionan a alguien que supuestamente quieren.

Si te atreves a traicionar a las personas que supuestamente quieres, vales menos que un trozo de basura.

Es verdad, las personas nos equivocamos. Somos falibles. Nos contradecimos. Cometemos errores. No sabemos qué hacer en alguna situación difícil, o quizás somos impulsivos cuando algo nos hiere. Nos equivocamos de calle cuando vamos manejando. Olvidamos detalles, o talvez alguna fecha importante.

Eso, son errores, y todos nos equivocamos. Pero cuando una persona, sabe que crees en ella, y aun así, se acuesta con otra y pone en riesgo tu salud y todo lo que habían construido juntos, eso no es cualquier cosa. Tuvo muchos momentos y oportunidades para detenerse y no hacer daño, y sin embargo, no se detuvo.

¿Se arrepentirá? Sí, quizás llore y suplique. Quizás haga todo para intentar convencerte de que te ama y te respeta, pero el amor y el respeto de una persona que te quiere, no se mide en lágrimas cuando regresa pidiendo perdón y prometiendo cambiar.

No importa si esa persona, comprende después el daño que hizo, porque ya mostró su verdadera cara.

El amor y el respeto de una persona que te quiere, se ven y se demuestran cuando ésta, podría fallarte, pero no lo hace. Cuando esa persona tiene opciones, quizás muchas, pero aún prefiere elegirte a ti y a lo que construyeron juntos. De eso se trata el honor, pero hay quienes no lo conocen.

Y ahora, si la traición, no sólo es a la pareja, sino a una familia, quizás con hijos, quizás con planes a futuro… Prefiero no decir las palabras que utilizaría para describir semejante bajeza.

Si eres capaz de traicionar a tu familia, o a tus propios hijos, tan sólo por “caliente”, tú no mereces a tu familia, ni ninguna clase de respeto. ¿Por qué destrozarías a tu familia, o a alguien que cree en ti, por algo que vale tan poco?

No rompas la confianza de una persona que cree y confía en ti, y que siempre estuvo dispuesta a defenderte.

Para los demás, quizás no seas nadie, pero si tienes hijos, para ellos eres una clase de héroe o heroína. No los traiciones. No tires a la basura el respeto y el cariño de una persona que cuando te mira, cree que eres grande y valioso. No traiciones, porque no hay vuelta atrás, porque traicionar es lo que hacen quienes jamás podrán ser más, que miserables cobardes.

Pero bueno. Si ya traicionaste, y te arrepientes, por lo menos ten el valor de no pedir perdón o una segunda oportunidad. Acepta que esa persona no se merece a la clase de basura que eres.

Ahora, si eres tú a quien traicionaron. Perdona mis palabras. Perdona que no sean lindas. Perdona que no sugiera alternativas dulces.

Pero es verdad. Una vez que la confianza es traicionada y fue rota, nunca más vuelve a ser igual.

Por el amor y el respeto que te debes a ti mismo, hacia la persona que eres y hacia la que deseas ser, no vuelvas a caer con quien ya demostró la clase de persona que es.

La primera vez que te engañan, no es tu culpa. Tú eres la víctima, y puedes terminar esa relación con la frente en alto, con orgullo, y con tu dignidad intacta. Puedes elegirte a ti y pensar sólo en ti o en tus hijos, sin parecer egoísta, porque tú no fallaste, tú no traicionaste.

La segunda vez que te engañan, ahí todo será diferente, porque tú permitiste que pasara. Tú elegiste creer en quien ya había demostrado que no era más que un miserable y cobarde traidor.

¿Qué dirás cuando vuelva a pasar? ¿Que no lo esperabas? ¿Que no lo pudiste haber imaginado? ¿Qué puedes esperar de una persona que lo echa todo a la basura, tan solo porque tuvo, y cuando tuvo la oportunidad?

¿Cómo quieres que te demuestren respeto y amor? ¿Hiriéndote y después pidiendo perdón? ¿Eso es lo que entiendes por respeto y amor?

El amor y el respeto no se miden en la cantidad de veces que alguien pide perdón. Una persona que te ama y te respeta, no pide perdón en cosas como esta, porque no falla en cosas como esta.

Una persona que de verdad, te ama y te respeta, ve por ti, piensa en ti, se preocupa por ti, quiere hacerte bien y verte bien. Le nace hacer cosas divertidas o sorprenderte de maneras que no esperarías, porque le hace feliz verte feliz, verte sonreír.

En cambio, una persona que traiciona, a quien supuestamente quiere, no es más que eso, un vil, y vulgar, traidor.

No digo que le reclames, que le grites o le insultes, que le pidas explicaciones o que le desees algo malo. Es inútil.

Digo que te hagas un favor, y no te conviertas en la persona que jamás deseaste ser. Hazte un favor, y haz que sea el respeto, el amor que tienes hacia ti, y tu derecho a la dignidad, quienes determinen qué haces tras una infidelidad.

Recuerda que tú, no fallaste, pero no te falles ahora. Ten valor, levanta la frente, y no le des a un traidor, la oportunidad de traicionar dos veces. ¡Arre!

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