lunes, 27 de marzo de 2017

Las Emociones Y Los Sentimientos En El Carisma, La Comunicación Emocional Y Las Relaciones De Pareja


La semana pasa hablé sobre la importancia de entender tus emociones, y que éstas, sólo te alertan de lo que está sucediendo.

Ahora. La habilidad para detectar de qué te están avisando tus emociones, no sólo sirve a tu inteligencia emocional, y para tomar las acciones que más te convienen. También sirve para comunicarte mucho más asertivamente con los demás.

¿Te gustaría conocer a alguien, y que tus primeras palabras fueran efectivas? ¿Te gustaría que tu pareja acepte esa propuesta, o, reconciliarte con ella si fuera el caso? ¿Te gustaría que los demás te entendieran, entenderlos, y conectar con ellos emocionalmente?

Pues para todo esto sirve la comunicación.

El mayor vínculo que podemos formar con alguien, se llama “conexión emocional”. Algo como, aprender a compartir nuestros sentimientos, y entender los del otro: Empatía.

Para que estemos más conectados, y puedas saber qué implica esto, piensa…

Si supieras que a esa persona que te gusta, también la atraes, y quiere decírtelo pero la pones nerviosa… Saber eso lo facilitaría todo ¿no es así?

Si supieras que esa persona que te dijo algo que te lastimó, realmente no piensa así, sino que al contrario, te admira y te ve como un ejemplo a seguir… Eso sería bueno saberlo ¿no crees?

Si supieras que esa persona que atrae la atención de todos, pero que tiene cara de pocos amigos, realmente sólo está nerviosa porque no conoce a nadie… Eso te daría cierta ventaja ¿o no?

Pues de eso se trata lo que más conviene empezar a considerar cuando se habla de carisma.

Uno: Aprende a reconocer tus emociones. Y dos: Aprende a expresar tus emociones. Lo primero te hará entenderte tú mismo. Lo segundo facilitará que los demás te entiendan.

De ahí surgen las experiencias más excitantes, la empatía, la confianza, las conexiones, el romance.

Quizás, la clave más importante del carisma, sea poseer el don para empatizar con los demás. Aprender a reconocer verdaderamente, qué sientes, y aprender a comunicarlo.

¿Sabes de alguien a quien no le interesaría ser más carismático a voluntad? Yo no.

Ahora, expresar tus emociones, no sólo es para ti, también para la gente que más te importa.

Dime si de verdad crees que no quieren escuchar lo que sientes, o si no te gustaría saber tú, lo que ellos sienten sobre ti.

Ejemplos:

“Me encanta verte sonreír así, me hace sentir que estás feliz, y eso me gusta”.

“Aprecio mucho cuando te abres y confías en mí, me hace sentir que estamos más unidos”.

“Me siento orgullosa de ti cuando eres caballeroso, me hace sentir protegida”.

“Me encanta ver un mensaje tuyo cuando despierto, me hace sentir especial saber que estabas pensando en mí”.

“Amo cuando te arreglas tan sexy para salir conmigo, siento que todos los hombres quisieran estar en mi lugar”.

El primer nivel de inteligencia emocional, es reconocer y entender, únicamente para ti, tus propias emociones.

El siguiente nivel es aprender a comunicarte emocionalmente con los demás, de tal manera que la empatía sea ultra sencilla de crear.

Sé que hay quienes no considerarían, ni de cerca, expresar sus propias emociones, porque eso los haría sentir expuestos. Pero tú, y yo, y todos, experimentamos emociones. Son inherentes a nosotros.

Podrías avergonzarte alguna vez, de tus acciones, de acuerdo, pero no de tus emociones. Es como si te avergonzadas de tener ojos, u ombligo. Así de absurdo.

Sé que es una utopía ¿Pero qué sería si todos tuviéramos la facilidad de ser más transparentes? Capacidad, de hecho, tenemos.

Quiero plantear esto. Si tomaras a una persona entre un mar de gente, esa persona seguro no entiende sus emociones, y mucho menos las comunica con claridad.

¿Qué significa esto? Que la mayoría de nosotros, no somos realmente nosotros cuando estamos frente a los demás.

¿Para bien? ¿Somos mejores frente a los demás, que cuando estamos solos? No, al contrario. Somos una versión cohibida, limitada, gris, y desangelada de nosotros mismos.

Sencillamente, ni siquiera nos estamos expresando y tampoco somos tan auténticos como nos gustaría. Así, los puntos de empatía, conexión y comprensión, nunca se van a encontrar.

¿Tú brillas igual y eres tan atractivo frente a extraños, tal como lo eres frente a tu grupo de amigos? Apuesto a que no, pero te gustaría tener la facilidad de ser sociable a voluntad, cada que lo deseas.

Te gustaría reír o sonreír, sin reprimirte, cada que algo dentro de ti es placentero.

Te gustaría expresarte frente a una multitud, tal como lo haces frente a un amigo.

Te gustaría expresar tu energía sexual y emocional, con absoluta convicción y naturalidad.

Y sin embargo, ahí estamos, con grandes deseos de vivir más experiencias y conocer a mejores personas, pero callados y totalmente desconectados.

¿Por qué permitirte esto? ¿Por qué cuando podrías estar ahora mismo teniendo una plática conmovedora, una cita emocionante, sexo fascinante, una caminata tranquila?

Si te crearas la oportunidad, descubrirías que en el fondo, tienes más coincidencias que diferencias con cualquier persona que elijas. Ahí verías que todos somos más parecidos de lo que creemos.

Descúbrelo. Empieza a ser más consciente de ti mismo, y a la par, empieza a comunicarte más. ¡Arre!

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