miércoles, 8 de marzo de 2017

Cómo Desarrollar Absoluta Confianza En Mí Mismo, Ser Más Seguro, Creer En Mí Y Vencer La Timidez


¿Por qué algunas personas, son incapaces de hacer absolutamente nada, como si fueran tan sólo inútiles sacos de carne?

¿Por qué algunas sólo saben poner pretextos y justificarse por lo que no pueden?

¿Te has dado cuenta que hay cosas que tú haces, y que mucha gente considera imposibles? O viceversa… ¿Que hay cosas que a ti te parecen imposibles, y que mucha gente te mostró en la cara que sí eran posibles?

Sé sincero, por lo menos contigo, y recuerda cuántas veces, dejaste que te arrebataran lo que querías, sin dar batalla, sin mover un dedo.

Cuántas veces te arrebataron lo que deseabas, tan solo porque te quedaste paralizado creyendo que no podías.

¿Eres la clase de persona que construye puentes, o la que levanta barreras? ¿Qué clase de persona eres y qué clase de sistema de posibilidades y límites has construido hasta ahora?

¿Por qué hay personas que sencillamente, sí pueden hacer lo que tú no has podido?

¿Por qué hay personas que parece que tienen la voluntad para romper todos sus límites, y tú los tuyos, los defiendes tanto?

¿Por qué otros, sí están viviendo el tipo de vida que desearías para ti?

Aquella persona atractiva a la que no te acercaste porque no tuviste valor, alguien más sí lo hizo, y seguro disfruta del tipo de cosas que tú no puedes. Reconocimiento, trabajo, mejor vida, mejores oportunidades…

¿Cómo se siente, pensar que hay tantas cosas, que los demás sí pueden, y tú sencillamente eres incapaz?

Como el niño que no quiere atarse las agujetas, y dice que no puede, pero tú ya no eres un niño.

Tu sistema de límites y posibilidades, ya está formado, por miles de posibilidades, o atascado de barreras mentales. Barreras que, para la gente que las tiene, casi siempre serán permanentes, porque ellos siempre cuestionan a otros, pero nunca se cuestionan a sí mismos.

La gente incapaz nunca cuestiona sus límites. Al contrario, los defiende y justifica, como si fueran motivo de orgullo y no de vergüenza.

Una barrera mental, dos barreras, tres, y cada vez será más fácil convencerte de que eres inútil. Pronto se volverá costumbre decir que no puedes, o que podrías, si la situación fuera diferente.

¿De verdad crees que lo que hace la diferencia, es la situación, y no tú?

Piensa en algo que con absoluta certeza, sabes que no puedes. ¿De verdad, no puedes? Yo creo que es mentira. Yo creo que sí puedes.

Lo que no puedes, es admitir que eres un cobarde que prefirió ponerse límites, antes de crear posibilidades. Lo que no puedes, es admitir que muchos lo hicieron antes que tú, pero a ti te sobraron pretextos y te faltaron pelotas.

¿Qué se siente, saber que habrías podido, de haber tenido pelotas?

Parecido, pero opuesto, pasa cuando construimos puentes y abrimos posibilidades.

El niño que aprendió pronto a atarse las agujetas, comprobó que podía, y que era capaz de hacerlo. El otro, sólo comprobó que no podía, que no era capaz.

¿Qué pasará cuando ambos niños quieran aprender algún deporte, y se den cuenta de que no es tan sencillo como parecía?

¿Qué pasara cuando lo que más deseen requiera disciplina, dedicación, constancia y esfuerzo?

Para uno de ellos, aquí hay otra nueva oportunidad, pero más grande. Para el otro, parecerá imposible, y ni siquiera tendrá que admitirlo, porque para eso sirven los pretextos.

Para esconder tu falta de amor, de coraje y valor para ir por lo que deseas.

Los niños no saben de puentes ni barreras, ellos no piensan de esa manera. Pero no importa, porque aun así, estarán construyendo su sistema, sin saber la trascendencia que eso tendrá para su futuro.

Y ahora estás tú, un adulto, que tampoco suele pensar en sistemas de límites y posibilidades, pero que ya tiene un sistema lleno de ambos.

Todo lo que deseas, sin excepción, tiene precio, y si de verdad lo quieres, tendrás que pagar hasta la última gota de sudor para conseguirlo.

Si lo pagas, es un puente, y si no, otro límite. Otra nueva cosa para la que vas a comprobar que eres capaz o incapaz.

Saber de qué eres capaz, no se trata de palabras lindas que tratas de creer para sentirte bien, sino de acciones constantes, contundentes.

Saber de qué eres capaz, se trata, sencillamente, de recordar cuántas veces te partiste la madre hasta que lograste lo que deseabas.

La seguridad en ti mismo la tendrás cada que compruebas, por ti mismo, de qué fuiste capaz, y un escalón a la vez.

Cuando dices que no puedes. Sí, tienes, razón. Tú, no puedes. En tu sistema no eres más que un pobre incapaz.

Cuando dices que no puedes, no hablas realmente de lo que puedes o no, sino de lo que has creído toda tu vida.

Cuando dices que no puedes, tan sólo estás revelando una cadena de retos en tu pasado, para los que no tuviste las pelotas de superarlos.

Cuando dices que no puedes, sólo revelas que nunca explotaste la dedicación, la constancia, el esfuerzo y la inteligencia de la que tu mente y tu cuerpo, sí son capaces.

Cuando hablas de lo que no puedes, o cuando criticas el éxito de otros, tan sólo estás presumiendo un sistema lleno de retos, para los que te faltaron agallas, valor y pelotas. Tan sólo estás reforzando que eres incapaz, y mostrando la clase de persona que eres.

Lo malo de esto, es que las personas limitadas, incapaces, las que no tienen el valor de lograr lo que desean, al final, de verdad se creen así de inútiles. Pronto, si no es que ya, se convertirán en un lastre, incómodo, pesado, que solamente estorba y no sirve para nada.

Pasa todo lo contrario cuando dices que puedes, cuando crees que puedes o cuando quieres intentarlo. Implica que estás dispuesto a construir otra posibilidad, significa que lo has hecho antes.

A veces puede saberse tanto sobre una persona, en sólo un instante, porque a veces, es lo único que basta.

La gente más tenaz, no tiene que presumir nada para hacer saber la clase de personas que son, porque no están hablando, están actuando.

La gente más incapaz, todo lo contrario, ellos llevan toda su vida gritando lo inútiles que son, sin saber que lo están haciendo. Se avergonzarían si supieran todo lo que revelen cuando dicen que no pueden, o cuando renuncian sin intentarlo.

Un “sí puedo”, o “no puedo”, o ver con gusto o envidia el éxito de otros, bastan, para que reveles sin saberlo, tu larga trayectoria de éxitos o renuncias.

Así que lograr algo, o renunciar, no valen por lo que son en sí, sino porque significarán límites, o posibilidades, que llevarás para el resto de tu vida.

Mantenerte firme hasta triunfar, o renunciar, a veces lo es todo, porque te enseñará la larga lista de cosas para las que eres capaz, o incapaz.

Es posible vivir, mediocre, en un sistema colmado de barreras, y lleno de deseos a los que tú jamás podrás acceder.

La próxima vez que pienses que no puedes, tienes razón. Tú, no puedes. Mira tus manos y deja de engañarte. Tú dejaste que esas manos se volvieran inútiles, incapaces de construir nada.

Tú creciste poniendo límites y levantando barreras, y viendo que ahora, no tienes hacia dónde ir. Porque hacia donde mires, está lleno cosas que tú no puedes hacer, de lugares a donde tú no puedes ir.

Tu sistema limitado, no es responsabilidad de nadie más, porque nadie más que tú, lo configuró así, ladrillo a ladrillo, pared a pared… ¿Cuándo? Cuando dijiste que no podías, cuando pospusiste lo que deseabas, cuando decidiste agachar la cara, cuando preferiste mirar hacia otro lado.

Una pequeña renuncia más a la lista, parecerá pequeña, pero no lo será si vas a llevarla por el resto de tu vida.

Mira a tu alrededor, ahí, hay éxito, y tú fuiste capaz de tenerlo, pero renunciaste.

Si cambias tu sistema, cambiarán también, tus límites. Y sólo tienes que empezar a actuar, ya. A tener un éxito a la vez, si quieres. Uno nada más, no importa, pero un éxito a la vez, uno pequeño, después uno más grande, después otro más grande, y después, habrá reconfigurado de nuevo todo tu límite. Si cambias tu sistema, cambiarán tus límites.

Si quieres empezar de nuevo, y reconstruir de nuevo todo tu sistema, talvez puedes hacerlo. ¿O sabes qué? Tal vez no puedas. Tal vez ya no seas capaz. ¿O sí, será que sí puedes? La respuesta es tuya.

Si empezaste un proyecto hace un largo tiempo, y todavía no ves resultados, cambia la estrategia, pero continúa.

Si quieres hacer algún deporte, o lo que sea, y estás convencido de que no tienes tiempo, soluciónalo, pero haz lo que deseas.

Si decidiste cambiar un hábito, pero sigues cayendo en la trampa de la costumbre, pues inténtalo con más fuerza. Arráncate la piel si es necesario, pero consíguelo.

No me importa cómo lo hagas, ni cómo soluciones lo que tienes que solucionar, pero a ti va a importarte saber que pudiste hacerlo. Así es como sabrás, a la próxima, que eres capaz de mantenerte firme hasta lograr lo que deseas.

Más que los éxitos en sí, el verdadero éxito es lograrlos porque ellos construyen tu sistema y te hacen saber exactamente de lo que eres capaz.

La clave para saber con certeza, de qué eres capaz, es saber de lo que has sido capaz hasta ahora.

¿Cómo se vence a la inseguridad? Así. ¿Cómo se deja de ser tímido? Así. ¿Cómo se tiene éxito en cada cosa que se emprende? Así. ¿Cómo se supera a un ex o una terrible experiencia? Así. Superando cada prueba, desde la más diminuta, sin renunciar.

Aprende a construir puentes, y deja de levantar barreras en cada maldito metro cuadrado de tu propio sistema.

Si no lo haces, y un día te ves asfixiado, sin salida, sin lugar hacia dónde ir, sin posibilidades, ya sabes porque es. Porque tú lo llenaste todo, día con día, de paredes grises que no te dejan ver más allá.

Por eso, si tienes un propósito, el que sea. Si empiezas algo y es importante para ti, continúa, hasta el final, a pesar de lo que cueste.

Paga lo que sea necesario, a precio de sudor y lágrimas, y constancia, y perseverancia, y esfuerzo, e inteligencia, y dedicación, y desveladas, y lo que sea, pero paga el precio del éxito que deseas conseguir.

Una vez que inicias algo, algo terminará por construirse ahí, y de ti depende que sea otro límite, otra incapacidad, o una nueva posibilidad, por eso tienes que llegar hasta el final.

De ti depende construir puentes, o levantar barreras. De ti depende ser capaz, o incapaz.

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