sábado, 25 de marzo de 2017

Cómo Caerle Bien A Todos, Cómo Hablar Bien De Uno Mismo, Y Cómo Sobresalir De Los Demás


De vez en cuando haré videos como este.

Consejos sociales casi nivel preescolar, absurdamente simples y superficiales, pero efectivos. De los que tratan sobre la apariencia y no sobre el contenido, pero que funcionar, funcionan, y lo hacen extremadamente bien.

Habla fuerte:

No grites, no exageres, no impongas, pero utiliza volumen alto en el lugar o el grupo donde estés.

Hablar fuerte, no te da la razón, no te hace más inteligente, ni más seguro, ni mejor, pero sí hace que lo parezca.

Dos cosas son seguras respecto a las dinámicas sociales:

Una: La mayoría de gente se deja llevar sólo por la apariencia. Y dos: La mayoría también, juzga, desde sus prejuicios.

Un alto volumen de voz, hará que tu argumento parezca más sólido, te hará parecer más seguro y más sociable.

¿Te preguntas, “por qué”? Pues por el mismo prejuicio inverso cuando hablas con bajo volumen. Hablar bajito hará que tus argumentos parezcan frágiles, te hará parecer inseguro, sospechoso, y temeroso.

Siempre que alguien te diga su nombre su nombre, repítelo en diminutivo, o, con cariño.

Como si esa persona fuera importante para ti, como si fuera un simpático niño pequeño, o como si se tratara de un gran amigo.

En muy, muy pocos casos, la persona te dirá que no le gusta que le digas así. Ok, asiente y no pasa nada. Pero en la mayoría de casos, y por eso vale la pena hacerlo, vas a desmarcarte enseguida y vas a romper el hielo con esa persona.

Le harás sentir cariño a esa persona.

Gabriela: Gaby ¡Qué gusto! Leopoldo: Leo ¡Qué tal colega! David: ¡Sir Deivid!

Si quieres que una persona se sienta contigo como si te conociera de toda la vida, debes tratarla como si la conocieras de toda la vida.

Esto es “Irreverencia Efectiva” en pañales. Ya sabes qué hacer si quieres que hable pronto de eso.

Habla mal, pero, que resulte bien, sobre ti mismo.

Es de mal gusto hablar de la nada sobre ti mismo, y peor, si es para echarte flores. Pero, no es de mal gusto hablar mal sobre ti mismo, y que eso, hable bien sobre ti.

Es más. Es mil veces más efectivo hablar bien sobre ti, si lo haces cuando “aparentemente” estás hablando mal sobre ti. Suena confuso, pero, es fácil.

Si tú le dices a alguien, que fuiste al gimnasio y que entrenaste como un campeón, eso suena mal. Pero si le dices algo como: “Me súper duele el cuerpo, neta no me puedo mover, necesito una enfermera sexy.”.

Eso supuestamente revela que te sientes mal, pero ese mal, es ficticio, y la parte positiva, va implícita.

Si tú le dices a alguien, que nunca estudias ni te esfuerzas, porque eres muy inteligente y todo lo aprendes rápido, eso suena muy mal porque estás presumiendo. En cambio, si le dices algo como: “Te juro que siento que soy la persona con más suerte del mundo. No sé como pero casi siempre me va bien.”.

Lo mismo, aparentemente tu éxito lo achacas a la suerte, pero la parte positiva, prevalece porque va implícita.

Inteligencia, sinceridad, intuición, humildad. Todo puede viajar en el mismo mensaje.

¿Quieres más ejemplos? ¡Ya sabes qué hacer! ¡Arre!

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