jueves, 5 de enero de 2017

Cómo Ser Un Buen Conversador - La Fórmula Infalible Del Éxito Para Conversar


“Los obstáculos no superados ahora, se convertirán en miedos y límites permanentes”.

¿Has sentido ese silencio incómodo que parece que se vuelve eterno cuando estás frente a alguien que te gusta? Quieres decir algo brillante, pensar un tema interesante y no dejar que la conversación muera… Pero no tienes nada, estás en blanco.

Bueno, pues no es que no tengas nada qué decir, sino que lo que tienes, no te atreves a decirlo.

Estás preocupado, quieres dar una buena impresión, quieres decir algo absolutamente genial. Y como nada te parece tan genial, te convences de que no vale la pena decirlo, y terminas no diciendo nada.

Tienes la maldita idea clavada en la cabeza, de que lo que tienes no es suficiente.

¡Deja de juzgarte así! Por lo menos, tienes miles de días de vida, claro que tienes recursos. Claro que hay algo valioso en muchos de esos días y claro que tienes algo qué decir.

Si no, entonces ¿Cómo has hecho para sobrevivir hasta ahora?

¿Has visto a esas personas que parece que tienen el don de la conversación? Puede que tú tengas la misma creatividad que ellas, o más, pero ellas no se están juzgando, y tú sí.

Sencillamente, di lo que quieras decir. Y la mayoría de tus problemas imaginarios para conversar, desaparecerán.

Decir lo que quieras decir, o callar. Esas son tus opciones.

Ninguna conversación inicia en su punto clímax. Todas las conversaciones inician de cero. Todas evolucionan, de nada a todo, de aburridas a interesantes, o de casuales a apasionantes.

Así que si en un momento de la conversación, crees que no tienes nada, no te alarmes. TODAS las conversaciones pasan por ese punto.

¿Quieres desarrollar el potencial para ser un buen conversador?

Primero, debes estar dispuesto a abrirte, a exponerte. A poner sobre la mesa, pasiones, experiencias, ideas, opiniones.

Y segundo, debes estar dispuesto a interesarte en los demás.

No tienes que ser el más chingón para ser el mejor conversador. No tienes que ser ninguna clase de sabio. No tienes que estar de acuerdo con los demás.

Es más, ni si quiera tienes que saber del tema para conversarlo, no hace falta.

Dominar un tema, es UN recurso para conversar, pero hay más recursos: La curiosidad, el interés, el entorno, la imaginación.

A veces serás el centro de atención, el protagonista. Otras, serás el que pregunta, el que se interesa y tiene curiosidad.

La conversacion tiene un millón de posibilidades, es un juego donde cualquier cosa puede pasar.

En una conversación brillante o apasionada, vas a jugar TODOS los roles y estarás en todas las posiciones.

Vas a reconocer las áreas efectivas, las no efectivas y las zonas grises. Y vas a elegir los hilos que te llevarán ahí.

El romance, la seducción, los negocios, las amistades, las reconciliaciones, se dan en las áreas efectivas.

Las peleas, las discusiones torpes, los malos entendidos o los detonadores de emociones destructivas, se dan en las no efectivas.

Y en las zonas grises, la conversación se muere, se apaga.

Lo que debes dominar, no son los temas. Debes dominar los atajos y los caminos hacia las áreas efectivas.

Por ejemplo:

Cuando tú, y alguien que te gusta, empiezan a vincularse sexual y románticamente, eso es una zona efectiva. Cuando agradeces o te agradecen algo, es una zona efectiva.

También debes dominar los atajos para salir de las zonas “peligrosas”.

Por ejemplo:

Cuando la persona que te gusta empieza a hablar de su ex, eso es una zona peligrosa. Cuando tú y otra persona, empiezan a recordarse quién fue el primero en cometer un error, eso es una zona peligrosa.

Cuando ya quemaste un tema o contaste la misma historia varias veces, eso es una zona gris y el juego está a punto de terminar.

Si lo piensas bien, es súper estúpidamente emocionante.

Allá afuera el mundo es increíblemente excitante, pero es invisible a flojos y apáticos.

Desarrollar nuevas habilidades, no es difícil… Pero tampoco aparecerán en tu mano mientras estás tirado en un sofá o escondido detrás de alguna puerta.

Si lo que quieres vale la pena, va a costarte y vas a tener que pagar su precio. Esa es una regla del juego y puedes entenderla o seguir ilusionado con el mundo rosa.

Cuanto alguien te dice que tiene “la frase” para algo, te está diciendo que tiene UN camino.

¿Quieres memorizar algunas frases, o quieres la habilidad para crear infinitas frases, e infinitos caminos y atajos?

No desaproveches tu potencial.

No prepares una respuesta, o una frase, no es necesario. Detrás de esa puerta, no hay nada. No insultes la inteligencia de la otra persona.

Mejor pon atención a la conversación, sumérgete en ella, mira a los ojos de las personas. Ahí mejorarán tus reflejos para detectar lo que de verdad importa. Como estados de ánimo, vínculos, oportunidades, emociones, pasiones…

Pero lo que más importa por sobre todo, es escuchar el verdadero mensaje que las personas quieren dar. Y ese mensaje a veces es distinto a sus palabras.

¿Ves? Es súper emocionante.

Pon atención a las personas, y no tendrás UNA idea de cual hablar. Tendrás una avalancha de ideas.

Tu supuesto problema de no tener nada qué decir, va a cambiar por: “¿Cuál de todas estas cosas digo primero?”

  • ¿Qué te gusta de…?
  • ¿Qué pensarías si…?
  • ¿Cuál es tu mayor…?
  • ¿Cómo lograste qué…?
  • ¿Qué sentiste cuando…?
  • ¿Cómo hiciste para…?
  • ¿Qué es lo que más te…?

[Y aquí inserta cualquier cosa…]

  • La primera vez que…
  • Se me hace súper emocionante que…
  • Hace dos días fui a…
  • Me encanta cuando…
  • El fin de semana pasado estaba en…
  • Siempre he pensado que…
  • Me parece increíble que…

[Y aquí inserta cualquier cosa…]

Alternativas para decir o preguntas qué hacer, tienes. Muchas. Pero recuerda que cada una por sí misma, es irrelevante.

Lo que importa es tomar de la mano la conversación, y llevarla por el camino seguro, hacia las áreas efectivas.

Cada persona tiene las suyas propias, pero algunas son muy comunes en la mayoría de la gente.

1. Habla de cosas positivas.

Experiencias divertidas, excitantes, emocionantes, felices, o estúpida y ridículamente graciosas. Triunfos, logos alcanzados, batallas ganadas, o batallas perdidas pero de las que aprendiste algo. Riesgos que pasaste y que sobreviviste por un pelo.

2. Recuerdos.

Dicen que recordar es volver a vivir, ¿hace falta más explicación?

¿Te ha pasado alguna vez que algo o alguien, te traen a la mente un maravilloso recuerdo, y sonríes estúpidamente?

Los recuerdos transportan, nos llevan a lugares que apreciamos. Pues eso, puedes provocárselo a la persona que tienes enfrente.

3. Emociones.

No te centres en los hechos. Céntrate en lo que las personas sintieron cuando sucedieron esos hechos.

Las emociones son el elíxir de los humanos. Creo que no hace falta mayor explicación.

4. Imaginación.

“Imagina lo que pasaría si…”.

A todos nos gusta imaginar. A mí me dices eso, y ya estoy pensando en lo que pasaría…

La imaginación, también es el elíxir de los humanos.

Alternativas, tienes. Recursos hay muchos. Lo que no hay, es lugar para creer que no puedes ser un buen conversador, o que no sabes qué decir.

El potencial, lo tienes. Que vayas a aprovecharlo o dejes que se desperdicie, no sé.

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Hasta pronto, y recuerda que todo lo que haces te convierte en quien verdaderamente eres.

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