miércoles, 12 de octubre de 2016

Cómo Hacer Que Piense En Mí - La Forma Infalible De Hacer Que Alguien Te Extrañe


Saber hacerte extrañar, es la diferencia entre que la persona que más quieres, piense en ti, sonría y desee volver a verte pronto… O que la misma persona encuentre la manera de evitarte inventando toda clase de pretextos.

Es la diferencia entre alguien que tratará de llamar tu atención con interés y detalles, a otra que literalmente, olvidará que existes.

Bien, hay dos formas de hacerte extrañar, una es natural y automática, y otra, que requiere de la intención consciente de aprender a hacerte extrañar.

¿Qué quiero decir?

Que si logras crear un estilo de vida dinámico, sociable, con pasiones y actividades que demanden tu atención, quieras o no, sabrás hacerte extrañar. Y sin darte cuenta, harás una serie de cosas precisas que provocarán que la otra persona piense en ti con ilusión de volver a verte.

La explicación más “técnica” de lo que debes hacer es: Saber llevar tus ausencias de tal manera que alternen entre seguridad, comodidad e incertidumbre. Para que detonen recuerdos, caballos de Troya emocionales y sensaciones positivas en esa persona, o sea, lo que pasa cuando alguien te extraña.

Si hasta aquí parece complicado, no te preocupes, es teoría, pero en la vida cotidiana es algo muy natural y muy sencillo.

Primero, entendamos qué es “ausencia”. Ausencia es el tiempo que pasa entre una interacción y otra con una persona.

Ausencia puede ser cuando no has visto a una persona, o cuando no has hablado con ella en Facebook o por Whatsapp. O puede ser que sí la hayas visto pero no hayas interactuado con ella, por ejemplo cuando se trata de personas a las que siempre ves en el trabajo o la universidad.

Ese periodo de “no interacción”, es ausencia, y todos nos ausentamos de todos, todo el tiempo. A veces más o a veces menos, depende de las actividades que demanden nuestra atención. O sea, depende de que tan dinámica sea tu vida o de qué tanto tiempo de ocio tengas.

Te adelanto que una persona con mucho tiempo de ocio, casi no es extrañada, porque siempre está disponible. Y una persona muy activa, con un buen estilo de vida, es mucho más extrañada, y al mismo tiempo, más valorada.

Las ausencias pueden ser muy cortas, como cuando por algunos minutos o un par de horas no hablas con alguien por Whatsapp… O pueden ser más largas, como cuando no hablas con alguien o no sabes de alguien durante varios días o algunas semanas.

Para que te hagas una idea, la clave será hacerte extrañar en la justa medida. Dejar que la otra persona piense en ti, pero dándole la seguridad de que todo está bien.

Para hacerlo más didáctico, diremos que cada ausencia tiene cinco etapas, desde la más breve a la más larga. Seguridad, comodidad, incertidumbre, inseguridad y abandono.

Seguridad es cuando tu ausencia todavía no se nota y la otra persona ni si quiera ha pensado en ti.

Comodidad es cuando la otra persona quizás ya nota tu ausencia, pero sabe que ahí estás, y todavía no te extraña.

Incertidumbre es el punto preciso en el que la otra persona empieza a pensar en ti, a recordarte y a sentir enormes ganas de saber de ti.

Inseguridad, para empezar, es negativo, es cuando la otra persona pasó de extrañarte, a sentirse insegura y angustiada por tu ausencia. Es cuando una persona está propensa a imaginar un montón de situaciones negativas. Cuando empieza a sentir celos o miedo a ser lastimada, cuando empiezan a instalarse los miedos y las inseguridades.

Abandono, obviamente, es súper negativo, y de hecho, es irreversible y deberías evitarlo. Es cuando esa persona está convencida de que no es importante para ti, de que la olvidaste. Cuando la mayoría de sus miedos respecto a ti o al amor, o a las relaciones, ya se instalaron en su mente.

Si una persona te interesa, debes evitar conscientemente llegar a inseguridad o abandono. Porque no hay vuelta atrás, o sea, puedes seguir con esa persona, pero ya no es la misma.

Si de la nada, vas a desaparecerte por un “tiempo considerable”, puedes avisarle que estarás ocupado. Que no tendrás señal, que no podrás comunicarte por celular, o enviarle un pequeño mensaje para recordarle que ahí estás.

En serio, quizá parece que exagero y que esto no tiene mayor importancia, pero sí la tiene. Muchas personas, en su afán de darse a desear o hacerse extrañar, cometen el error opuesto. Se alejan demasiado sin darse cuenta de que sí, esa persona les extrañó, hasta cierto punto… Pero después de ello, los sentimientos positivos se transformaron en negativos, y ya no hay vuelta atrás.

Todo lo que provoques en las personas que te importan, siempre tiene consecuencias y lo verás reflejado en su comportamiento hacia ti.

Aclarado esto, volvamos al punto preciso de hacerte extrañar: Incertidumbre. Es cuando esa persona empieza a pensar en ti, a recordarte, a sonreír por ti y cuando más desea volver a verte. Cuando le nace ser más romántica, cuando se vuelve creativa para hacerte reír, cuando más quiere verte feliz. Cuando más quiere tu compañía, escucharte, un abrazo tuyo o simplemente estar junto a ti.

Es el momento en el que más te extraña y cuando más iniciativa tiene de hacer un montón de cosas por ti. Ese, es el mejor momento para aparecerte de nuevo, para ser detallista, para sorprenderla, para corresponderle.

Piénsalo, trata de recordar cuando la persona que más deseabas, volvió a aparecerse en el momento preciso, y cómo te sentiste. O al contrario, cómo te sentiste cuando más deseabas que apareciera y no lo hizo, y los sentimientos que eso causó en ti.

A veces creemos que los detalles o las pequeñas acciones no tienen importancia. Pero sí la tienen, más de lo que creemos, y podemos aprender a sacar lo mejor de un sentimiento en el momento correcto.

Estar presentes de tal manera que la otra persona se sienta segura junto a ti, disfrute de tu compañía y sepa que estás ahí… Pero al mismo tiempo, dejarle extrañarte, recordarte, pensar en ti y desear sorprenderte.

El tiempo justo para hacerte extrañar, no es general o estándar, depende de tu relación con esa persona, de su comunicación, de tus actividades y las suyas. O sea, que no son dos horas o tres días o una semana, no es un número, es saber leer el interés en la conducta de la otra persona.

Saber cuándo estás perdiendo relevancia y urge darle tiempo para volver a extrañarte y volver a disfrutar el tiempo junto a ti. O cuándo lo que tú creías que era indiferencia, era el grito en silencio de alguien que te extrañaba demasiado.

Ojalá las personas fuésemos más directas, menos inseguras y menos susceptibles, y nos comunicáramos claramente. Pero mientras esto pasa, también es importante leer entre líneas lo que una persona no nos dice con palabras pero si con su comportamiento.

Y creo que aprender a descifrar esos mensajes confusos o contradictorios… Y a detectar qué tipo de personas son más transparentes y cuáles no, sería un excelente tema para otro video, ahí nos vemos.

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Hasta el viernes y recuerda que todo lo que haces, te convierte en quien verdaderamente eres.

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