sábado, 17 de septiembre de 2016

Cómo Cambiar Mi Vida - La Decisión Que Podría Transformar Tu Vida Para Siempre


Cuando escuchamos estilo de vida, pensamos en diversión, disfrutar, placeres, viajes o lujos.

El término suena bien, y lo asociamos con las cosas que más deseamos, con lo que nos gustaría vivir, o con personas felices. Y sí, hasta cierto punto eso es estilo de vida, o mejor dicho, es una parte de un tipo de estilo de vida. Pero un adicto, un suicida, una mujer maltratada o una persona depresiva, también tienen un estilo de vida.

El término se refiere a nuestra manera de vivir, a lo que nos acostumbramos a hacer cada día y a sus consecuencias a largo plazo.

Cuando vemos a una persona atlética, radiante o atractiva, que gusta físicamente a las demás, deseamos ese estilo de vida. Pero hay algo que no vemos, y es por ejemplo, que cuando decidimos dormir cinco minutos más, esa persona ya regresó de haber salido a correr.

Cuando compramos el nuevo celular o la pantalla más grande, alguien ahorró su dinero para invertirlo en algo más. Cuando pasamos el tiempo libre cómodos en un sofá, alguien más está peleando por lo que quiere.

Casi por definición, todo lo que deseas y todo con lo que sueñas, está fuera de tu zona de confort, en un lugar al que todavía no has llegado.

Has pasado la vida soñando, esperando y con la esperanza de que el día que te decidas y te armes de valor, todo va a cambiar. De que el día que pase algo, el día que superes ese obstáculo o el día que la vida deje de ser injusta, todo va a cambiar. De que el día que ganes más, el día que esa persona se fije en ti o el día en que se te ocurra una gran idea, todo va a cambiar. Te gusta creer eso, porque es una manera de pasar los días sin enfrentar la realidad, pero no pasará, así no funciona.

En enero, toda la gente va al gimnasio y empieza una dieta, porque en un arranque de motivación, decidieron que harían un gran cambio. Creyeron que si hacían algo radical, un gran sacrificio o si la voluntad les duraba un par de días, todo cambiaría. Pero no puedes cambiar en un arranque, en un par de días o tras una dramática decisión, la manera en la que siempre has vivido.

No puedes tener los beneficios de un gran estilo de vida si no lo has construido todavía. Y construirlo, empieza por tener el coraje de hacer una serie de pequeños cambios, todos los días.

Pequeñas acciones, suena insignificante, pero no lo son cuando las has hecho durante los últimos tres meses o durante los últimos dos años. Cuando has ido acumulando todas las pequeñas piezas que necesitabas para lo que estás a punto de construir. O cuando has ido desperdiciando cada oportunidad hasta quedarte con las manos vacías.

Si la decisión que tomas a cada instante, fuera la decisión más importante de tu vida... Estoy seguro de que te gustaría pensarlo bien antes de acomodarte en ese sillón… Antes de dejar algo para luego, antes de renunciar a algo o antes de pelear con un ser querido.

Creo que la decisión más importante de tu vida, es la que tomas en este momento, y al siguiente, esa será la nueva decisión más importante de tu vida.

Si te lo planteas así, lo pensarás dos veces y estarás obligado a tomar la que creas la mejor decisión.

¿Si todo tu futuro, dependiera de tu próxima decisión, qué harías?

¿Si ese futuro, dependiera de ir a entrenar hoy aunque prefieras quedarte viendo películas, qué harías? ¿Si dependiera de concluir, o empezar ahora eso que has estado posponiendo, qué harías?

Verlo así te obligará a hacer una serie de pequeños cambios todos los días y a salir paso a paso de tu zona de confort. A hacerte de un estilo de vida en el que todos los días tomas la mejor decisión de tu vida, varias veces. A tomar la decisión de renunciar a un trabajo que no te agrada y arriesgarte en otro. A aprender a vivir de otra manera, a descubrir que tienes más fuerza, más disciplina y más voluntad de las que creías.

Esto sí tiene el poder de transformarlo todo por completo, pero incluso, todavía falta algo:

Los pequeños o grandes cambios que hagas, los nuevos hábitos o la nueva manera en la que aprendas a vivir… Debe ser tal que te haga feliz por sí misma, que te llene y que puedas sostenerla con el tiempo. Incluso sabiendo que detrás de cada obstáculo o de cada dificultad, siempre habrá otra, porque así será.

Por eso un sacrificio exagerado y dramático, o pretender que todo sea diferente de un día para otro, no funcionan. Porque son ideales, porque son insostenibles, y porque asumes que puedes cambiarlo todo en un par de días y volver enseguida a tu zona de confort.

Hay una pregunta frecuente para reflexionar: ¿Qué harías si hoy fuera el último día de tu vida? Pero lo puedes ver desde otro ángulo: ¿Qué harías hoy, si supieras que vas a hacerlo por el resto de tu vida? ¿Qué puedes hacer, de tal forma que lo hagas hoy, y mañana, y al siguiente día, y te haga feliz? ¿Trabajar en algo que odias? No lo creo. ¿Pelear con tus seres queridos? No lo creo. ¿Buscar culpables por lo que no tienes o por lo que no has logrado? No lo creo. ¿Posponerlo todo para después, como talvez lo has hecho hasta ahora? No lo creo.

Si no enfrentas esta decisión ahora, la enfrentarás después o nunca, pero cada vez será más tarde, y cada segundo es vital. Literalmente es vital. Cada minuto distraído, cada día desperdiciado o cada momento mirando hacia otro lado, es vida que has dejado ir.

Nadie más que tú sabe lo que has dejado ir, lo que has perdido o la oportunidad que desaprovechaste. Nadie más que tú sabe lo que debes hacer, dónde ajustar o por dónde empezar. Y es indispensable que tomes acción, que hagas los cambios que aceleren esa carrera…

Y que al mismo tiempo llenen tus días de esas pequeñas cosas que te hacen sentir afortunado y feliz. Porque al fin y al cabo, es tu propio camino, y lo disfrutes o no, estarás en él por el resto de tu vida.

Romper esa inercia de dejarte llevar en la que te has hundido, y salir de tu zona de confort, por definición es difícil… Pero una vez afuera, hay un montón de cosas que talvez no haces ahora, que mereces y que podrían hacerte feliz.

Encontrar esa pasión, trabajar más duro, hacerte deportista, disfrutar de la gente a tu alrededor, podrían ser algunos ejemplos.

Y puedes decir que eso no te haría feliz, pero piensa que desde la burbuja de tu zona de confort, todo lo de afuera parece difícil, imposible o aterrador.

Cambiar tu estilo de vida, cambiará tu futuro, pero no lo hagas para eso, hazlo para cambiar tu presente.

¿Qué harías si la decisión que tomes ahora, fuese la más importante de tu vida?

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Hasta el viernes, y recuerda que todo lo que haces, te convierte en quien verdaderamente eres.

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