domingo, 24 de julio de 2016

Cómo Recuperar A Mi Ex Pareja - Estrategia Infalible Para Reconquistar A Tu Ex


El sufrimiento tras una pérdida amorosa, es comparable en síntomas con una adicción y con el poder que tienen para alterar tu percepción de la realidad.

Antes de superar la pérdida y pasar el proceso de duelo, puedes sentir o creer que el mundo se derrumba delante de ti.

Esta etapa puede llevarte a ti y a cualquier persona a un estado depresivo muy fuerte. Hacerte sentir que tus ilusiones, tu motivación, el sentido de tu vida y todos tus planes desaparecen de golpe como si fueran arrancados.

El dolor puede ser insoportable y la sensación de soledad puede ser aplastante y la más fría que jamás has sentido. Y puede ir a peor, si al poco tiempo ves a esa persona, aparentemente feliz, o en la compañía de alguien más. El sólo hecho de pensar que esté con alguien más o que haga con otra persona lo mismo que hacía contigo, puede herir a muerte tu orgullo.

También podría pasar que si cometiste algún error, el sentimiento de culpa te destroce por dentro.

Lo único que deseas, es solucionarlo todo. Volver el tiempo atrás y poder vivir de nuevo esos momentos maravillosos juntos, cuando todo parecía perfecto.

Ese fuerte deseo, la misma angustia, y la sensación de que todo se ha desmoronado, pueden hacerte actuar agresiva y desesperadamente. Y quizás ahora sí, actuar impulsivamente, hacer que las cosas empeoren y arruinar todo definitivamente.

Si te permites creer que se trata del fin de todo, harás el tipo de cosas que jamás harías. Y lejos de encontrar una solución, estarás peor.

Quizás le mandes decenas de mensajes, o les espíes en Facebook o estés al pendiente de todo lo que hace. Y empieces a acosarle, a rogarle, a arrastrarte o te permitas dejar de lado tu propia dignidad. Hazlo, y te convertirás en una versión derrotada, desesperada y frágil de quien realmente eres, y te sentirás peor.

El patrón está ahí:

Entre menos cabeza tengas y más impulsivamente actúes, más lejos estarás de tu propósito de recuperarle. Cuesta mucho tener calma, pero en este momento no sólo es tu mejor opción sino que es la única.

La verdad es una, y es que esa persona jamás volverá a sentir la misma atracción si no te recuperas primero. Y para hacerlo, primero debes dejar de caer. Y no descuidarte, ni refugiarte en recuerdos o aislarte de la gente que te ama o de las actividades que te gustan.

Recuérdalo, por ninguna razón te abandones, ese es tu primer paso y es urgente que lo entiendas.

Dentro de ti, en tu forma de ser, en tu chisma, en tu carisma, en tus gestos y tu mirada… Tienes lo que en otro momento a esa persona tanto le atrajo y le enamoró de ti. Digamos que tienes los ingredientes, quizás empolvados o descuidados en algún rincón, pero están dentro de ti.

A menos que ambos estén para siempre en países diferentes, quizás no todo esté perdido… Y si es lo que más deseas, aún puedas recuperarle.

Pero te diré la mejor noticia, lo más importante que debes saber, aunque irónicamente sea lo último que quieres escuchar:

Es difícil de entender ahora, pero la mejor forma de recuperar a alguien, no es directa.

No se logra en un acto heroico como pasa en las películas… Y tampoco siguiendo los consejos que te dirán que “siempre luches por amor”, quizás lo harás, pero de la forma correcta.

Tomarás acción, por supuesto, urge tomar acción.

Pero lo harás recuperándote primero, recuperarás tu fuerza, tu esencia y volverás a estar en plena forma.

Piénsalo de esta manera: Tú alguna vez fuiste lo único en la mente de esa persona, el motivo de su sonrisa y la razón de sus suspiros. Y si la relación se acabó, no fue espontáneamente, sino porque algo de lo que la construyó, cambió desde antes.

Pudo ser la comunicación, la forma divertida en que antes se llevaban, las peleas o el haberse lastimado algunas veces. Puede que sin darte cuenta, hayas descuidado tus mejores cualidades y hayas perdido valía a los ojos de esa persona.

Hay muchas cosas capaces de hacerte perder valía a los ojos de alguien, y no todas son por hacer algo malo… A veces el error es ser demasiado noble, querer demasiado, permitir demasiado y ponerte en último lugar.

Pierdes valía cuando dejas de ser independiente y feliz desde dentro de ti… O cuando te permites dejar de lado tus propias ambiciones… O cuando dejas que algo o alguien apague el brillo y la ambición que tenías antes.

Lo mismo que apagó la relación, o lo mismo que te apagó a ti, es lo mismo que debe encenderse pronto.

Como ves, la solución no está en llamarle, en buscarle, en dejar de salir… En dejar de trabajar o en condenarte a un solitario y oscuro rincón. Eso es lo más fácil de hacer, y eso es lo que haría cualquiera, pero no tú.

Tú vas a mantenerte firme, y no importa si crees que no puedes, por ahora es tu única opción. Volverás a trabajar en ti, volverás a recuperar tu sonrisa, tu ambición, tu encanto… Y esa chispa que te caracteriza y nadie puede igualarte.

Volverás a emprender, a leer nuevos libros, a hacer ejercicio y a ponerte sexy. Volverás a ser la gran persona que eres, fuerte, decidida, valiosa, brillante, ocurrente y graciosa.

Es seguro que se volverán a ver, formas hay muchas, y debes prepararte para ese momento porque vas a impactar.

Cuando eso pase y vuelva a verte, cuando vuelva a saber de ti, y te vea brillante, triunfando y con una actitud renovada… En ese instante, sin necesidad de palabras, volverás a despertar el interés y esa atracción tan fuerte que sólo tú sabes provocar.

Pero entiéndelo, la única forma de crear esa oportunidad y que la chispa vuelva a arder, es recuperándote primero a ti. Puedes intentar otra cosa, puedes intentar recursos desesperados, o puedes seguir dejándote caer…

Pero siempre volverás aquí, porque la única manera de recuperar a alguien, es volver a brillar. Y no sólo igual que antes, quizás más.

Sé que esta no es la respuesta que querías encontrar, pero es la que necesitas.

Ahora, ve al espejo, mírate, y hazte la promesa de recuperarte primero a ti, antes que volver a verte caer.

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Hasta el viernes y recuerda que todo lo que haces te convierte en quien verdaderamente eres.

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