viernes, 2 de febrero de 2001

KissClose Rápido “Te voy a besar” (Caso Práctico de Éxito #2)



— ¡Te voy a besar!
— ¡Estás loco!
— ¿Por besarte? ¿Has visto lo bonita que eres? Estaría más de locos que no lo hiciera.

Se llama Nadine, es morena clara de piel aperlada, delgada con bonito cuerpo, casi de mi estatura, cabello largo y lacio (según yo, con extensiones), ojos claros color miel, pestañas largas y por su estilo parecía una chica de otra ciudad.

Pasaba por una zona turística de mi ciudad camino a una tienda deportiva, cuando la vi estuvo claro que mi ropa deportiva podía esperar o en el mejor de los casos, si empezaba a conocerla y nos caíamos bien le pediría que me acompañara, haríamos una cita instantánea y bueno…

Me pregunté si por su belleza tendría sexo con ella, la respuesta "¡Por supuesto! ¡Sí!", luego si saldría con ella en plan tomarla de la mano y pasar una tarde juntos, la respuesta fue también "Sí". Se veía elegante e interesante.

Conocer a una mujer es divertido, es emocionante, sonreí y me acerqué tratando de encontrar algo característico de ella para usarlo en mi apertura.

— No voy a decir quién se ve genial con ese estilo, pero le voy a sonreír disimuladamente. Apuesto lo que sea a que no eres de aquí ¿verdad?


Respondió muy bien (con acento norteño), era confiada, sonriente y curiosa. Felicitó mi look, me dijo que estudiaba diseño de modas o algo parecido, que yo también me veía muy bien y me confirmó que era del norte del país, de Sinaloa. La mala noticia es que se iba al día siguiente.

Ya me atraía, pero lo que hacía con su mirada y los hoyitos de sus mejillas al sonreír era encantarme. Llevábamos un par de minutos de diálogo equis. Veía sus labios, parecían muy ricos, me imaginé besarlos y sentí muchas ganas de hacerlo. Aún no estaba seguro si ella también se sentía atraída o si sólo estaba siendo divertida y amable conmigo.

En otra situación habría preferido crear un poco más de comodidad pero esta vez no podía, ella se iría muy pronto. Yo no me arriesgaría a ser convencional y ella podría arriesgarse a no serlo. Si quería besarla debía hacerlo rápido.

— ¡Te voy a besar!

Últimamente digo todo lo que siento como si fuera la cosa más inocente del mundo. Qué fácil ¿no? Sin complicaciones, sólo decir con cierta inocencia todo lo que piensas, sientes y de lo que tienes ganas.

— ¡Estás loco!
— ¿Por besarte? ¿Has visto lo bonita que eres? Estaría más de locos que no lo hiciera.
— Jajaja gracias, pero no.
— ¿Cómo no? Sí estás bonita.
— Jajaja no, que no me vas a besar.
— Ahhh, eso.

La miré a los ojos unos segundos, como si admirara la belleza de un paisaje o algo. Sonreí un poco, ella también y me preguntó con curiosidad…

— ¿Qué?
— Tus palabras dicen que no pero no importa, lo que importa es la sonrisa y tú sonrisa invita a un beso.
— Jajaja no.
— Es verdad, quizá lo haces intencionalmente cuando quieres que alguien piense en besarte. Te funciona genial.
— Jajaja no.
— En serio incrédula mujer, te funciona.

Seguía riéndose, no sé si por nervios, pena, atracción o porque real mis tonterías le parecían divertidas. Quiero pensar que es por lo último, a veces es que las mujeres son hasta escandalosas, les dices “contrólate”, “sé seria, no te rías”, “me estás asustando ¿estás bien?”, “no sé si tú eres muy simple o yo soy muy divertido” o cualquier cosa y más se ríen.

— Bueno, escucha… Me conoces de hace tres minutos. Piensas que besarme sería una locura total ¿cierto?
— Cierto.
— La mejor poesía está llena de locuras, de allí que besarme sería más o menos poético ¿No?
— Jajaja no.
— ¡Calla! Está claro que tú no sabes de poesía, pero yo sí y yo digo que sí.

Toqué su mano como en plan teatral para apoyar y exagerar mi frase…

— ¡Besarme sería poesía!
— Jajaja tonto.
— ¡Sep! Tonto. Pero a modo de cualidad.

Discutimos levemente sobre cómo ser tonto podía ser cualidad. No tenía sentido pero nada de lo que estaba diciendo lo tenía así que ¿qué importaba un sinsentido más?

— Ya serios, te vas mañana, o sea. Si me hubieras avisado que venías habría tenido tiempo para chocolates, rosas, globos… Ya sabes, todos esos trucos que usan las chicas para conquistarnos…
— Jajaja ¿las chicas? Sí, claro…
— Hasta habría dejado que me tomaras de la mano disimuladamente…
— Jajaja…
— No sé en Sinaloa pero en esta ciudad así se lleva. Somos hombres afortunados.
— Jajaja cállate ya.
— ¿”Cállate” qué? ¿No ves que esto es serio?
— Jajaja…
— ¡Seamos gente seria! No te rías.
— No me río pero es que dices cada cosa…
— ¿Te das cuenta qué desilusión? Las chicas de ahora no se toman nada en serio pero bien que se quejan en Facebook con sus estados psicópatas suicidas…
— Pues no sé qué amigas tendrás…
— Creo que me daré una oportunidad con mi amigo Luis.
— Jajaja estaría bien.
— Él sí sabría valorar.
— Muy bien.
— ¿Te dan celos?
— Jajaja no.
— Pues entonces no hay beso. Ahora si quieres y detectas las señales me besas tú a mí pero no te aseguro que me vaya a dejar.
— ¿Y si no quiero besarte?
— ¿Y si sí?
— No, no lo creo.
— Yo sí, hay dos razones infalibles.
— ¿Cuáles son? Según tú.
— Una es intuición masculina. Sí has escuchado de eso ¿no?
— Jajaja…
— Y la otra, ¿es que en serio no lo ves? Eres una encantadora chica sinaloense con un súper estilo, y yo, no seré el hombre más divertido del mundo pero sí estoy entre los mejores de México. ¿Encuentras una pareja más perfecta?
— Jajaja eres un tonto.
— Además ¿Te crees que no me di cuenta que me tomaste de la mano y no me has soltado?

Yo la había tomado de la mano, pero siempre puedes avanzar tú y culparla a ella. Es más, deberías culparla casi siempre. Si te discute o te sigue el juego eso ya es bueno ¿lo notas?

— Tú me tomaste.
— Bueeeeno eh. Tampoco es como que hayas hecho muchos intentos de soltarme.

Como era obvio, al decirle eso intentó soltarse como para castigar mi arrogancia. No la dejé y le dije en plan niño pequeño…

— ¡Pero no me sueltes! Me haces sentir seguro…
— Jajaja…

Hacer que una mujer sonría genuinamente es uno de los mejores detonadores de atracción. Sonreír es estar feliz, y cualquier persona feliz quiere seguir estándolo. Haz que la pase bien y estará dispuesta a seguir avanzando.

— Bueno —la miré a los ojos, luego a sus labios y mordí muy obviamente, hasta un poco salvaje mi labio inferior— ¿Ya me besas o qué?
— No.
— ¿Y si voy al tocador y me pongo brillo de labios como hacen las chicas?
— Jajajajajaja no.

Nunca seas lógico, convencional o serio. Es curioso pero la mayor parte del contenido en la fase de atracción son absurdos, sinsentidos, tonterías, juegos de roles o cosas divertidas, nada trascendente. Por eso digo que la seducción es fácil, porque es divertida, llevadera y excitante por sí sola. Si te preocupas demasiado vas por mal camino. Tira los libros, ve al campo y aprende allí a ser la persona más relax del planeta.

Bueno, no te lo tomes tan literal, puede que a veces debas empezar con una plática intelectual interesante pero los casos así son minoría.

Además, un humor creativo, facilidad de palabra, decir las tonterías más precisas y demás es muestra de inteligencia y habilidad mental. Ahí está el truco, en esa sutil precisión. Otras veces el truco estará en decir tonterías récord utilizando otro detonador de atracción: El humor absurdo. El cual, bien aplicado, es buena muestra de intuición social positiva.

— ¿Y si te digo que tengo síndrome de labios resecos? ¿Me besarías como un acto humanitario?
— Jajaja no.
— ¡Pues entonces no tienes corazón!
— Jajaja…

Podía intentar besarla ya, después de todo ya apostaba que había atracción y hasta cierto encanto. Tenía tantas probabilidades de que me rechazara como de que me aceptara pero las cosas iban bien y podían mejorar. Aumentar mis probabilidades de éxito y disminuir las de rechazo.

Invertiría más, así también mejoraba el recuerdo que se llevaría de mí a Sinaloa.

— O a lo mejor sí tienes pero no cabe en ese cuerpecito tan sexy. ¿Dejarías que este simpático muchacho muriese de sed aun teniendo la miel en tus labios? Técnicamente sería “agua en los labios”, pero entonces no suena bien ¿Me entiendes? Síndrome de labios resecos, es grave.

En mi mente sonaba bien pero una vez dicho ni yo lo comprendía.

— No te entendí.
— Jajaja ni yo… Bueno, el punto es que tienes que besarme tú porque yo ya no puedo hacerlo.

Si la chica está suficientemente atraída y tú pones límites sutilmente provocadores, es probable, o que ignore el truco y no pase nada, o que despiertes su egolatría y por mera vanidad quiera comprobarte a ti y demostrarse a sí misma que fácilmente puede seducirte.

— ¿Por qué no?
— ¿Es una invitación?
— Es una pregunta.
— Porque si no me besas ¿Dónde queda la sensualidad del beso? Obvio sabes de qué hablo ¿no?
— No.
— Pues claro que no sabes ¡Tú de poeta y romántica déjame te cuento que no ganas ningún premio!

Hice un gesto exagerado de desaprobación y desprecio, luego volví a sonreírle…

— Pero como bonita sí te daba muchos premios…
— Jajaja…
— Bueno, te explico. No se trata sólo de suavecitos y cálidos labios húmedos acariciándose por primera vez, lo que ya de por sí está riquísimo… —pausa, pensativo— bueno, conmigo… —me señalé como orgulloso y presuntuoso porque mis besos son riquísimos— Sino de la confesión secreta de que también te gusto. Eso es lo sensual.

“Sensual”, “suavecitos”, “cálidos”, “húmedos”, “rico”, además de gesticular, hablar en tonos eficaces y ser demasiado expresivo. Eso es “ser sensasional”.

Imagina a un león. Ahora imagina a un imponente león salvaje de melena dorada. No es lo mismo, mucho menos para las chicas. Ellas tienen cierto sentido y sensibilidad emocional que nosotros no. Además, las personas más expresivas comunican más y mejor.

En Enamora su Mente™ (buenas noticias para Guadalajara y Monterrey…) hablo del tema, de crear la “atmósfera fantástica” que ella anclará al recuerdo y a la imagen que tendrá de ti.

— Jajaja pero no me gustas.

¡Mugre chamaca! Yo jugando a seductor y ella jugando a rechazarme, así no se puede.

Una mujer puede rechazarte con palabras, pero si ella sigue contigo, muy cerca, sonriéndote, alegre y tomándote de la mano sabiendo lo que intentas, entonces no te está rechazando de verdad. A veces las palabras son lo menos importante. ¿Qué opina la realidad? Esa opinión sí importa.

— ¿Ni poquitito? —le dije en un tono tierno y hasta un poco infantil haciendo un gesto de “poquito” con los dedos—
— No eres mi tipo.
— ¿Quieres que te crea eso? Entonces deja de sonreírme tan bonito sino pues me confundo.
— Jajaja yo siempre sonrío.
— No me consta. Cuando te vi pensé que eras la típica profe amargada de historia.
— Jajaja * me golpeó *
— Pero me consta por tus ojitos miel que sí te gusto.
— No.
— ¡Cállate! ¡Bésame!
— ¡No! ¡Así menos! Me chocan los hombres así.

El ejemplo perfecto de cuando las palabras SÍ importan. Por una parte dijo “me chocan los hombres así”, la traducción honesta era “bájale dos rayitas a tu confianza”, y tenía razón, quizás me había pasado un poco. Por otra parte dijo “así menos”, lo que implícitamente significa “de alguna forma más”. El punto es que siempre entiendas lo que más te conviene, nadie puede culparte por eso.

— Lo sé, lo sé. He sido un odioso, pero real no es mi culpa. Me pones nervioso. Toca mi corazón… —puse su mano en mi pecho— Trato de que no se note pero late como a mil…
— Jajaja…
— Bueno señorita, seamos serios. ¿Me concedería el deseo de poner un dulce beso de sus labios aquí encimita de los míos?

Cerré los ojos, toqué mis labios y los presioné un poco varias veces como para que viera que están acolchonados.

— Me siento vulnerable diciéndote esto. Luego vas a querer estarme besando…
— Jajaja…
— Y recorrerlos con tus labios… —recorrí con el dedo índice mi labio inferior— mientras yo hago así…

Recogí un mechón de su cabello y acaricié suavemente con mis dedos índice y medio el contorno de su oreja hacia abajo, hasta su lóbulo. Noté un ligero movimiento de su cuello y su hombro, como si hubiese sentido cosquillas, tímida, tratando de ocultar la zona de su cuello. Me miró como si le encantara lo que hice pero me odiara por haberlo hecho.

— ¡No hagas eso! ¡Eres tan…!

¡Genial, eso le había gustado!

— ¿Romántico? ¿Cariñoso? ¿Transparente? ¿Enamorado? … —le dije como si inocentemente tratara de adivinar lo que ella quería usar para describirme…
— No. Eres como… ¿Siempre haces esto? No sé…

Bueno, le había gustado pero se sentía un poco insegura…

— Si siempre es hoy, porque en serio me lates un buen, pues sí ¡Siempre!
— …
— A ver, digo muchas tonterías pero esto es serio. Sería difícil que cualquier mujer tuviera el encanto natural que tienes tú. Y te vas mañana. O sea, mañana, no es como que pueda permitirme no hacer lo que siento.
— Pero puedo venir más veces —me gustó escuchar eso—

Cambié mi tono a uno un poco más dulce, como si hablase con una niña pequeña y la acerqué suavemente hacia mí.

— A ver pequeña. Por supuesto que vendrás más veces, y te invitaré a salir, y haremos cosas divertidas, entraremos al cine ilegalmente sin pagar… pero ahora voy a besarte.
— ¡Arghh! Me caes mal…
— Tú me caes bien…

Me acerqué despacio, como dándole la oportunidad de quitarse si quería hacerlo… No se movió, cerró sus ojos y apretó mi mano. Humedecí mis labios, rocé un poco los suyos y los mordí súper suave. Es increíble como la forma en que suceden las cosas puede hacer que sean tan ricas y excitantes.

Era sólo un beso, y de hecho uno muy tierno, pero uno de los más ricos y dulces que recuerdo.

La gente, el lugar, el ambiente y todo lo demás desaparecieron de mi mente el tiempo que duró el beso. Al separarnos volvió a abrir los ojos, se veía entre fascinada y sorprendida. Yo estaba más fascinado y procuré que mi mirada fuera muy transparente para que ella lo sintiera.

— ¡Ñam Ñam…! ¿Es mi imaginación o tus labios son de frutas tropicales?
— Jajaja…
— Están ricos y esponjocitos… ¿Qué les pones?
— Jajaja… Eres un tonto.
— El tonto más afortunado del mundo. Ven, abrázame…

Me abrazó muy rico, le pregunté si me dejaba invitarle un helado para completar una primera cita perfecta y dijo que sí.

Habíamos pasado varias horas en unos minutos. La tomé de la mano como si fuera lo más natural del mundo y fuimos por nuestro helado.

Cada uno eligió el sabor del helado del otro. Le puse helado en los labios, probé sus besos fríos sabor “tequilimón”, ella probó los míos sabor “beso de ángel”.

— Bueno, pero quiero saber más de ti… ¿Algo te vuelve loca de emoción y felicidad? ¿Qué te fascina? ¿Qué te apasiona?

La energía de ese día y ese momento se sentía genial, exactamente como cuando estás en una cita y ves que vas a pasártela increíble con esa chica.

Platicamos sobre ella y sus hermanos, a dónde la llevaría cuando volviera, cómo se entra al cine sin pagar, y sobre lo que cada uno había pensado desde que me acerqué y empezamos a hablar hasta ese momento.

Cuando la vi, antes de hablarle, me prendió una vibra muy sexual, pero en ese momento en contraste tenía un semblante tan hogareño que me encantaba así, como una chica madura, preocupada por su familia y centrada en su carrera y sus planes. Exactamente el tipo de chica que me gusta, inteligente, feliz, un poco rebelde y provocadora.

Me sentí feliz de haberla conocido.

Llevo mucho tiempo viviendo entre cosas increíbles, fantásticas, algunas muy padres, otras locas, otras intensas y algunas desagradables, no tan chidas o hasta peligrosas. La gente a veces se hace la idea de que uno no se enamora o no se sorprende pero yo sigo enamorándome y sorprendiéndome hasta con cosas sencillas. Sigo llegando al departamento, me acuesto en la cama y me quedo pensando como pensaría un niño pequeño en su primer beso, tan emocionado como la primera vez que toma de la mano a la chica que le gusta.

Esperé a que fuera un poco más noche y le puse en whats “… un beso más rico que cualquier helado”…

Platicamos un poco hasta que me quedé dormido con el celular en la mano, vi sus mensajes por la mañana y le envié una nota de voz aprovechando mi voz ronca de cuando despierto.

“Tsh tsh! A qué hora despiertan las frutas tropicales?…” y algunas cosas más que se me ocurrieron…

La semana pasada conocí a una chica literalmente impresionante y salimos. Es una colombiana lindísima, dos años menor que yo, bailarina profesional y súper despierta… Aunque, vive y trabaja de noche, fuma, toma y consume drogas. Ese definitivamente no es y nunca ha sido mi tipo de chica… pero ella me encantó… ¿Qué puedo hacer?

Si la veo pronto les cuento qué tal, así aprovecho y comparto algunos consejos, entonces ahí andamos.

Este fue el segundo y aquí está el primer caso práctico de éxito (con la chica extranjera “satito”) de los siete que publicaré.

7 comentarios :

  1. FENIX! HAHAHA Se me hicieron los huevos chiquitos al ver que se parece a una interaccion que tuve ayer...¿La diferencia? es que tu si continuaste...yo en un momento le dije "Sabes, en estos momentos estoy haciendo un esfuerzo increible para no besarte"...Ella solto una carcajada y dijo "Nooo no lo hagas...tengo novio"...NO SE PORQUE FENIX, PERO CADA VEZ QUE ME DICEN ESO COMO QUE ME RINDO..COMO QUE DIGO "NAHH YA TIENE NOVIO, ELLA NO VA A QUERER NADA CONMIGO"..Creo que es una excusa que pone mi mente para no seguir con la interaccion y marcharme..¿Me darías tu opinión? ¿Te ha ocurrido eso? me ayudaría mucho que respondieras...SALUDOS WEY!

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  2. a mi tambien me pasa, lo que comentó JOSEXX, porque me enseñaron que al escuchar "tengo novio" hay que usar una frase graciosa y salir con elegancia. pues eso es frustrante. ¿se puede seguir la interacción? gracias de antemano.

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  3. ¿Porque salir con una frase? ¿porque no ignorarlo y seguir con lo nuestro?

    Digo no...

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  4. Puedes utilizar la siguiente frase graciosa cuando dicen "Tengo Novio"...

    No llevamos mucho de conocernos y ya me estas contando tus problemas...

    Funciona y es genial.

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  5. Ola..fenix..soy d paraguay ,descubri por casualidad este blog...y me gustaria entrar en el mundo de la seduccion..como una superacion personal..

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  6. Muy buenas estrategias, sobretodo cuando la chica se pone difícil.
    Sigue así Fenix! ayudas a mucha gente con tus pots
    Abrazos!

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  7. Parece que le estás rogando en vez de seducirla... malisimo tu tip

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