Aven Fénix tuvo un accidente de moto

Sensacionalista ¿No?

"Si llueve no manejes", ya me lo habían dicho, pero no quise escuchar.

Lunes 01 de febrero del 2010, salgo de mi departamento, noto que llueve un poco, me lo pienso dos veces y decido que manejaré aunque esté lloviendo, lo peor no era eso, si no que debía cruzar media ciudad en 15 minutos (y contando) y creí que no era peligroso ingenuo!). Tomo mi casco, recojo la moto, empiezo a manejar, aumento un poco la velocidad, una, dos, tres calles, y una camioneta negra delante de mí a una distancia considerable frena cuando enciende la luz roja del semáforo. Freno ligeramente pero la llanta trasera empieza a patinarse, se desestabiliza la moto, zigzaguea y el peso (aprox. 200 kg.) de la moto termina ganando y caigo al suelo, la moto (junto conmigo) derrapa sobre la calle unos 3 metros, y enseguida me separo de la moto para patinar sobre el pavimento unos 2 metros más.

Instinto, inercia, no lo sé, pero me levanto enseguida, me quito el casco y sacudo mi cabello (no lo sé, no tiene sentido ¿será que no pierdo estilo ni enseguida de un accidente?).

"¿Estás bien?", me dice un taxista que amablemente se detuvo a un costado. Detrás de él un auto particular y detrás de mí, una patrulla, que por suerte no iba demasiado rápido, o se habría patinado detrás de mí pasando primero sobre la moto y luego sobre mí que estorbábamos en su camino.

"¿Estás bien?", con tono preocupado y amable, me preguntan ahora los policías que ya se habían bajado de la patrulla.

Me quedo un momento inmóvil, de pie, tratando de concentrarme en mi cuerpo, tratando de percibir si hay dolor o quizá si hay algo que no está en su lugar, pero no… Al parecer todo bien, tan sólo el pantalón roto al raspar contra el piso y obviamente también, un raspón en mi pierna, el dolor y algunos moretones los noté hasta el otro día, cuando el golpe había enfriado. Puedo decir que yo estoy perfectamente bien, que me habría gustado grabar el accidente y enseñarles a mis futuros nietos cómo su abuelo se las gastaba de joven, aún tengo muchas cosas por hacer antes de morir.

La moto no volvió a encender y tiene el costado del tanque de gasolina abollado y golpeado, le faltan algunas partes: la maletera, el espejo retrovisor, el faro delantero, el pedal del lado donde cayó, cabe decir que el pavimento quedó tallado y espero que no me demanden por daños en propiedad pública, en fin. No la he llevado a arreglar porque hace frío y sigo un poco adolorido, pero vaya, aprendí algo muy importante y cuando alguien me diga "si llueve no manejes"le diré: "por supuesto hermano, tienes toda la razón", y nos volveremos amigos, porque hay algunas personas que aconsejan con la mera intención de que no tengas un error que ellos ya experimentaron. Aunque eso sí, mi espíritu rebelde me hará seguir aprendiendo lecciones y no todas serán de la forma más agradable. ¿Qué se le va a hacer? Así soy yo, dispuesto a caer y derraparme por sobre el pavimento, pero siempre con la intención de volverme a levantar, como la mítica ave de la que llevo nombre: ¡Fénix!

No todo son malas noticias, les comento que estoy en medio de un proyecto muy interesante (relacionado con esto a lo que me dedico), por el que visité Monterrey hace un par de semanas, por el que iré la próxima semana a Guadalajara, y el mismo por el que después (aún sin fecha) iré a Chihuahua, Sinaloa o Cancún. La imagen de arriba tiene todo que ver con el proyecto del que hablo A qué da curiosidad!)

A los inscritos y a los que aún vayan a inscribirse a los Seminarios Secuenciales de Seducción que inician el 10 y 12 de febrero, nos vemos el miércoles y viernes (y recuerden, dos días antes del inicio del Seminario del grupo donde decidieron estar, les enviaré los datos específicos donde nos veremos).

PD: No derrapé por la lluvia, después supe que al lado hay un taller mecánico, y que la lluvia tan sólo levantó el aceite sobre el pavimento.

PD 2: Estos días estaré bastante ocupado, entre semana las clases en la facultad, el box por las tardes, los dos seminarios, alguna chica, y el fin de semana salgo del DF. Honestamente, dudo escribirles demasiado pronto, pero siempre reviso el correo y contesto siempre que puedo, y por supuesto, siempre estoy atento a los comentarios, suscriptores y visitantes de la página.

PD 3: Donde sea que estés, date por abrazado y recibe una calurosa bienvenida, tanto si eres un nuevo visitante o un lector habitual.

PD 4: Los artículos más leídos del último mes, para que le des un vistazo: Cómo ligar a una chava, creación de valor, cómo seducir a una mujer, cómo excitar a una mujer 3, 2do Seminario Secuencial de Seducción.

¡Éxito!

Leer el artículo completo…

Cómo excitar a una mujer 3 (parte 2)

Continuación de la Primera Parte

Fénix: No te distraigas, viene la parte más importante… (pausa)… de la película eh.

Seguí con los besitos en el cuello y oreja, suaves, pacientes, cariñosos por una parte, y por otra, mi mano izquierda empezó a desabrochar su pantalón, a bajar lentamente su cierre y me dirigí despacio sobre su ropa interior hacia su vagina. Estaba caliente y empezaba a estar húmeda por la parte inferior. Presionaba suavemente la entrada de su vagina y acariciaba formando círculos sobre su clítoris, lento un momento y rápido al siguiente instante. Ella ya no veía la película, tan sólo tenía los ojos cerrados y había empezado a tocar su pecho y presionarlo contra ella.

Las voces de los actores en la película que veíamos no ayudaban mucho (aunque por momentos lográbamos olvidar que aún estaba puesta), así que preferí escuchar mi lista de reproducción preferida de iTunes: una mezcla de canciones románticas y emotivas que hacían de parte romántica en el momento que estábamos creando.

(Foto 1)

De cualquier forma, no me quitó más que unos segundos porque la mayor parte del tiempo tengo el mouse y el teclado sobre la cama.

(Foto 2)

Letizia había volteado hacia mí, y aunque su mirada era más de estar enamorada, acompañaba los movimientos de mis dedos sobre su vagina con movimientos lentos y rítmicos de su cadera. Su ropa interior estaba húmeda (una piececita pequeña y blanca). Poco a poco la desprendí de su pantalón, su tanga, su blusa, y un top blanco que llevaba también, quedando desnuda, tan sólo con los tines puestos y una pulserita que llevaba en el tobillo.

Era un día por la tarde, y el sol entraba por la ventana, calentando aún más nuestros cuerpos (yo aún estaba vestido de la cintura hacia abajo), se sentía el aire acariciar nuestra piel y refrescar un poco. Le dije al oído…

Fénix: Si lo que hago te gusta, presiona con tus uñas en mi espalda.

Letizia tan sólo asintió, mientras yo bajaba sutilmente hacia su pelvis, besando sus senos, su ombligo, su vientre, y cuando estuve tan cerca de su clítoris, tan sólo di pequeños mordiscos a los costados de sus labios, entre sus piernas. Ella no sólo me presionaba la espalda con sus uñas, también acariciaba mi cabello con su otra mano. Cuando besaba entre sus piernas y muslos ciertos puntos específicos, sus músculos hacían pequeñas contracciones.

Las mujeres pueden ser muy limpias y tener el higiene adecuado, pero hay etapas o días (obviamente no me refiero a la menstruación) en que el olor que desprenden es más penetrante y fuerte que otras veces, ese día en ese momento, el olor de Letizia era perfecto, sutil, dulce (lo más parecido que podría describir es el olor natural a mujer saliendo de la ducha). Su piel es increíblemente suave y tersa (nada de piel de naranja, simplemente parecía haberse acariciado con crema toda la mañana).

De repente, luego de varios minutos de caricias y rasguños en mi espalda, besé su clítoris presionando con mis labios calientes y el vapor de mi respiración saliendo poco a poco, empecé a acariciar su clítoris con mi lengua, haciendo círculos y presionando sobre él. Letizia no sólo me rasguñaba (involuntariamente), también arqueaba su espalda y tenía pequeñas y suaves contracciones musculares en sus piernas, sus muslos y alrededor de su vagina (también involuntariamente).

Fénix: ¿Te gusta?

Letizia: ¡Mucho!

Fénix: ¡Desnúdame!

Me recosté sobre la cama, desató mi cinturón (es un cinturón blanco que se desata, el mismo del video lifeStyle), bajó mi pantalón, luego tomó mi pene con su mano presionándolo mientras volvía a besarme, instantes después bajó y besó mi pene sobre mi bóxer, haciendo como si lo mordiera con sus labios, algo que me excitaba demasiado. Me desnudó por completo, empezó a masturbarme, luego me masturbaba y metía la cabeza de mi pene en su boca, y luego tan sólo me hacía sexo oral. Antes era ella quien acariciaba mi cabello con los ojos cerrados, ahora era yo el que lo hacía.

Cuando paró de hacerlo, se sentó sobre mí y puso su pecho contra el mío, pegada a mí, besándome, moviéndose rozando su vagina contra mi pene. La tomé con mis brazos como protegiéndola, me moví un poco hacia abajo de forma que mi pene pudiera penetrarla (yo estaba muy excitado y la forma de mi erección ayudaba bastante)

Continuará…

Leer el artículo completo…

Cómo excitar a una mujer 3 (parte 1)

Hay ciertos temas que siempre trato de evitar (religión, política, futbol), pero si me dan ganas de escribir algo relacionado, lo hago, así signifique expresar una opinión totalmente distinta a la de mucha gente. Al fin y al cabo, y aunque puedo ganarme la enemistad de algunos, si alguien quisiera leer textos afines a la opinión de cualquier persona en el planeta, no encontraría nada que aprender.

Lo curioso es que las palabras que leerán hoy, sí que me las pensé dos veces antes de publicarlas, porque hablar sobre sexo, y aún más, hacerlo detalladamente, suele dibujar imágenes distorsionadas de lo que en la más correcta de las interpretaciones, debería llamarse sensualidad, erotismo, sexualidad. Y que lejos de tratarse de algo degenerado, es parte de lo que debería ser una sana actividad frecuente en la vida de cualquier hombre y mujer.

El artículo debe tomarse como un caso práctico (es decir, con una mujer en especial), porque sería un error asumir que cada mujer se excita de la misma forma que otra, eso no es así. A cada mujer se le estimula de una forma distinta, hay chicas conservadoras que aman la idea de hacer el amor y hay chicas que son verdaderas fieras en la cama que sólo desean sexo (claro, no faltan las combinaciones bipolares). Hay chicas que al terminar, aún con el sudor habitual, quieren quedarse abrazadas a ti hasta perderse juntos en el sueño donde ella se siente entregada, segura y protegida. Hay las que inician una conversación fugaz mientras vuelves (y vuelve) a cargar energías para iniciar una vez más, y si, también las hay, las que se visten incluso más rápido de lo que tardaron en desnudarse. Si pensabas que encarar a una mujer en la calle era un lio, espera a que las conozcas más.

Cómo fue que Letizia empezó a tener esa iniciativa sexual, cómo fue que practicamos (literalmente) una buena parte del kamasutra y por momentos no parábamos de reír (es que hay posiciones que nada más unos segundos de intentarlas explotas en carcajadas), y cómo fue que ella me propuso lo que considero, una de mis perversiones más excitantes, el sexo anal.

(Foto 1: Amo cómo se ven los hoyitos de su espalda baja ¡Me ponen! Y cada que vuelvo a verla le digo: ¿Y mis hoyitos?)

Letizia es una chica de piel blanca, bastante delgadita y muy bien proporcionada, nada exótica y exuberante, supongo que es simple cuestión de gustos, pero me parece mucho más sensual un cuerpo como el de Jessica Alba que uno como el de Naomi Russell, lo mismo que prefiero a una chica sport, fresca y sensual con los ojos delineados, que una chica con tacones altos, escote al ombligo y demasiado maquillaje.

La conocí (para variar) en uno de los seminarios, una dinámica normal: Apertura de DJ, Impresión de Choque e Inducción Pasiva para disfrutar después de ver una película juntos, abrazados y cubiertos por apenas unas sábanas.

Personalmente, algunas veces el simple tener sexo no me inspira absolutamente nada, y es que pienso que deben propiciarse otros factores que hagan el sexo más excitante: Hacerlo por primera vez, hacerlo en un sitio público con el temor de ser descubierto, intentar nuevas actividades, explorar y descubrir qué es lo que más la excita (y que ella lo descubra en ti también, por supuesto), etc.

Si alguien sabe de qué hablo, sabe de la gran sensación que provoca la primera penetración a una mujer cuando su vagina arde de excitación y ese líquido lubricante rodea el pene y empieza a mojarte la pelvis (mejor para mí si ellas prefieren arriba). El problema es que la calentura se apodera de ambos e inician el acto sexual prematuramente (no es lo mismo beber agua sin tener sed, que hacerlo con sed después de haber corrido un maratón ¡A qué sabe más rico!).

Y ese día, sabía que terminaríamos haciendo el amor, ya sea enseguida entrando al departamento o luego de dos películas románticas, pero quería retarme a mí mismo, comprobar si podía excitarla tanto y conseguir que ella quisiera violarme, y lo conseguí.

Abrazados en cucharita, viendo una película, luego de unos 30 minutos, recogí su cabello descubriendo su nuca y su oreja, acaricié muy suavemente con mis dedos el contorno de su oreja y enseguida el contorno de su barbilla. Empecé a darle pequeños besitos en su cuello, luego dando mordiscos suaves con mis labios en su oreja. Ella cerró sus ojos y dibujó una sonrisa (una muy buena señal de que le había gustado, de que ese era el camino con ella), luego hizo el intento de voltear para poder besarme ella también, pero…

Fénix: Ya, ya, mejor veamos la película.

Y seguimos viendo la película, luego de unos 10 minutos en que me limité a sólo acariciar su cabello, volví con los besitos y caricias en su cuello y oreja (ella volvió a cerrar sus ojos para concentrarse en las sensaciones). Empecé a acariciar tan sólo con las yemas de dos dedos, su hombro, debajo de su hombro, el contorno de su pecho, su cintura y cuando llegué a su pantalón, metí mis dedos debajo de su blusa, dibujando círculos alrededor de su ombligo, ella volvió a hacer el intento de voltear…

Continuará...

Leer el artículo completo…

Cómo ligar a un chavo (una mujer audaz)

Como una persona que tiene ideas (buenas, locas y malas), experiencias y opiniones y quiere compartirlas les aseguro que recibir mail's, comentarios, propuestas y opiniones (aunque no sean las mismas a las mías) se siente muy bien. Es cuando sabes que tú escribes sencillas palabras y alguien, quizás del otro lado del mundo, las recordará un día caminando por la calle, o escuchará tu consejo en el momento de tomar una decisión. ¿Qué querría una persona que habla si no es saber que es escuchado?

Hay muchas mujeres con prejuicios que miran el arte de la seducción como si fuera una conspiración malévola en su contra (es el feminismo haciéndose escuchar) cuando lo que deberían hacer es hacerla crecer, compartir experiencias e ideas (algo como: pues hace dos días un chico se acercó y dijo algo muy divertido, enseguida quise escuchar qué más iba a decirme…) para hacernos más corto el camino hacia unos mejores seductores, después de todo, lo hacemos por ellas, caray.

Y entonces, aprecio mucho cuando entra una chica a la página, nos comparte sus dudas o experiencias, y le da el siempre necesario toque femenino a las cosas (hombre, que si además pueden hacerlo con mucho cariño, mejor), o cuando me envían un mail para saludar o pedir opinión, por ello, este post es dedicado a ellas Hombres, a freír espárragos! Es broma, pueden quedarse, y luego comentarnos cuál fue su experiencia sobre el tema).

Una mujer audaz. No hablaré de una mujer en específico, más bien quiero compartir, desde mi experiencia, qué cualidades o que rasgos en común comparten aquellas chicas que en su momento, desde hace 10 años, hasta el día de hoy, me han vuelto loco, me han roto el corazón, me han hecho arder en deseo o dicho en otras palabras, me sedujeron.

Tomen mi experiencia, véanla desde esa perspectiva (la mía) e interprétenla, sólo eso, porque estoy seguro de que si yo fuera una mujer, sería de las más ignorantes de la seducción (o quizás no), y si quisiera conquistar a un hombre, me le metía en la cama desnuda, y luego me quedaría esperando porque posiblemente él no me volvería a llamar.

Hace unos 6 años, tuve una novia a la cual quería de forma normal, llevábamos algunos meses normales, con cariño normal, pero… La cosa cambió drásticamente aumentando mi interés por ella hasta el grado de obsesionarme y no respetarme ni a mí mismo, cuando empezó a volverse inestable al demostrar cariño hacia mí.

Unas veces era cariñosa, otras no, unas veces desaparecía de mi vida y luego volvía a la carga con muchos detalles. Una vez estuve esperándola en una cita y nunca llegó, pero yo comprensivamente la perdoné, como también la perdoné las tres veces que me terminó y volvió pidiéndome una oportunidad. Al final entendí que debía cortar por lo sano, agarrarme los huevos, hacerme de valor y dejarla corregir su inestabilidad, pero lejos de mí, donde no me hiciera daño.

Conclusión: Cuando ella era algo seguro para mí, no sentí quererla demasiado, sino hasta que parecía estarla perdiendo a cada momento.

Casi dos años después, conocí a otra chica, a Daniela, una encantadora señorita, divertida, dulce y sensual, como las chicas de anime, con ojos grandes y delgadita pero bastante bien proporcionada, con esa ternura y coquetería tan ingenua e inocente, tan sensual, que me volvían loco de deseo y lujuria. Nunca dio ni una ligera muestra de inseguridad, de celos, de ser posesiva. Era muy entregada, sin complejos ni prejuicios, pero con sus valores bien firmes (si ella decía No, significaba No). Si peleábamos y ella había tenido culpa, reconocía su error y lo enmendaba, si ella no tenía la culpa y yo no lo aceptaba, estaba dispuesta a hacer su vida sin mí porque su dignidad y amor propio eran más importantes que cualquier hombre.

La quise mucho, mucho, nunca fui infiel ni lo intenté, la conocía mi familia y a todo mundo caía bien, ahora mismo es uno de los recuerdos más gratos que llevaré hasta morir. Estuvimos juntos casi un año, hasta que nos separamos poco a poco porque yo empecé a estudiar en otro sitio.

Conclusión: Esta chica era sensual, divertida, honesta, confiada, traviesa, apasionada por un lado, y por otro, parecía tener toda la madurez que a mí me faltaba, valores, una dignidad, una seguridad y un amor propios tan firmes que me hacían respetarla demasiado. Era como haber tenido la educación perfecta, sin haberse contaminado por todas las enfermedades (celos, inseguridad, complejos, prejuicios) del hombre.

Y por último, otra chica de quien me sentí enamorado, pero lo que yo quería en ese momento, porque apenas me había enterado del mundo de la seducción, era practicar y practicar, cometer demasiados errores y salir con mil mujeres, algo muy lejos de lo que ella merecía. Quizás es que estaba enamorado, y mi visión por ella era nublada, pero pensaba que lo que yo podía ofrecerle no era digno de una chica que lo que buscaba era una relación estable, que durara años y con un compañero que posiblemente se convertiría en el padre de sus hijos.

Con ella no hubo más que una amistad y un deseo secreto de olvidar mis sueños de seductor y volverme su estable y fiel compañía sexual y emocional. Aunque sinceramente, ella quizás nunca me habría dado la oportunidad, porque ese, era su pequeño detalle. No era lesbiana, yo la había escuchado hablar sobre ilusiones románticas con un hombre ideal, pero había bateado a una cantidad enorme de chicos, no importaba si eran guapos, inteligentes, con dinero o mucha personalidad. La pretendían chicos de todos tipos, desde chicos que nunca pudieron conseguir más que una amistad, chicos malos con vidas rebeldes, hasta chicos tan atractivos que eran asediados por otras chicas. Ella simplemente los conocía un poco y los mandaba a la zona de amigos.

¿Era muy guapa? No ¿Tenía un cuerpo de miedo? No ¿Era atractiva? Muy atractiva.

No sé cómo es que se sintieron atraídos los primeros chicos a quienes ella rechazó, pero yo, como muchos otros, además de su gran personalidad, carisma y simpatía, me fijé en ella porque pensaba: Haber, una chica que ha rechazado a todo tipo de chicos debe tener algo especial, y si que lo tenía, pero nunca logré descifrarlo.

Conclusión: Ella tenía mucho valor social y preselección, significando un nuevo reto para cada chico que empezara a conocerla. No sé cómo comenzó todo, y quizás lo ignoraré siempre. Si uno le preguntaba ¿Qué haces para ser una rompecorazones? ella respondía: Nada, yo no hago nada (es que era receta secreta de familia).

Bien, pues ellas son algunas de las chicas con personalidades diferentes bajo factores y situaciones diferentes que han dejado huella en mí. Y aunque he madurado y aprendido muchas cosas, y claramente no soy el mismo chico ingenuo de hace algunos años, creo que si de alguien me volvería a enamorar si pudiera volverla a conocer, sería de Daniela, simplemente son las cualidades que sigo considerando valiosas y me atraen como a un niño pequeño los colores.

Mientras escribía, me sentí un poco extraño… Doy consejos a los chicos para volverse mejores seductores, e indirectamente, estoy dando consejos a las chicas para seducirnos más ¿Qué va pasar ahora? ¿En qué va terminar todo esto? ¿Debo decidirme y elegir el bando de los chicos? ¿Soy un traidor? ¿Soy un alma caritativa?

Chicos: Me han llegado multitud de correos preguntando si hay lugares para el seminario de febrero, no se preocupen, inscríbanse, si se agotan los lugares, yo abro más fechas.

Chicas: Si un día van caminando y se les acerca un chico diciendo algo extraño pero divertido, quizás sea yo que está intentando seducirlas, hagan como que no saben nada y déjense llevar ¡Conocerme es divertido!

A toda la gente que lee esto, gracias por pasarte por aquí, tanto si eres un lector habitual como si es la primera vez que encuentras este espacio (puedes suscribirte a la página y recibir en tu mail los nuevos artículos). Date por abrazado seas de donde seas.

¡Éxito!

Leer el artículo completo…

Cómo seducir a una mujer

Siempre me inclino por compartir aquellas experiencias que pueden orientarles mejor, y creo, (según estadísticas de la página también), que los casos prácticos (Irany, Mónica, Pamela, Layla, Viviana) son los más orientativos, y los que más les gustan, así que, aquí, otro caso práctico.

La buena noticia, también es un caso práctico completo, desde antes de conocerla, hasta instantes antes de…

La mala noticia, algunas de las mejores estrategias utilizadas en este artículo sólo las voy a mencionar superficialmente. Soy celoso de cierto material y sólo lo comparto en los seminarios.

Algunas veces no me interesa conocer más mujeres, y paso de ellas porque por momentos prefiero mi entrenamiento, mis proyectos personales, o simplemente, salir con chicas con quienes ya hay un cariño y una conexión especial (¿qué se le va a hacer? soy romántico además de lujurioso). Pero eso no importa, porque en los seminarios debo conocer mujeres, y de hecho, a la mayoría de ellas las conozco delante de ustedes.

Esta vez se trataba de un seminario individual un sábado. Estaba con Martell, se había hecho tarde y nos dirigíamos a tomar un café mientras le daba instrucciones y ejercicios que debía practicar durante la semana hasta la próxima sesión. Hacia Starbucks íbamos, cuando me llamaron la atención unos lentes, me acerqué a verlos ignorando totalmente a la chica que atendía (no por estrategia, sino porque no me había llamado la atención, y si lo hubiera hecho, me hubiera gustado que Martell se hubiera animado a practicar lo aprendido).

Fénix: Hola, mira, tengo estos lentes, y necesito unos parecidos pero con la mica clara…

Chica: Déjame ver.

Luego de unos momentos…

Chica: Tengo estos, no se si te gusten

Fénix: No, la verdad es que no, me gustan más estos (tomé unos del aparador)

Chica: Pero esos son de niña

Fénix: Si, tu tranqui que no me importa que sean de niña

Chica: Ah Ok.

(Foto 1: La chica de los lentes, el día que fuimos a andar en bicicleta)

No sé cómo decir esto, pero a veces, muy pocas (bastantes ¿para qué mentir?) soy víctima de un arrebato de deseos reproductivos (es decir, de lujuria y perversidad) difícil de combatir.

A estas alturas, ya había notado que la chica que me atendía era físicamente muy llamativa: Era alta, con piernas grandes y torneadas, una cadera bastante bien dibujada además de unas pompis (se llamarles de otra forma, lo que no sé es ser vulgar) ricas y paraditas (¿es que no se puede expresar lo mismo y no sonar a pervertido?). Un pecho grande, aunque yo prefiero los pechos medianos o pequeños. Sus labios brillaban (esto es cosa del gloss), eran gruesos, y parecían suaves, de esos que se deslizan lentamente, humedecidos sobre los tuyos y no puedes más que entreabrir tus labios, disfrutar el momento y esperar a poder morderlos estirándolos suavemente.

Conclusión, un deseo reproductivo en forma de diablito en mí oído no paraba de decirme cosas inmorales, mientras que el angelito me decía: ¡Hazle caso! (¡vaya consejero! pensé).

Pero quizá ella también le había llamado la atención a Martell, y debía preguntarle si estaba interesado, porque aunque yo la vi y le hablé primero, él estaba ese día allí con la intención de aprender, y para aprender, no hay nada mejor que practicar delante de alguien que después pueda analizar tus pros y contras y darte un consejo para mejorar tu juego.

(Discretamente)

Fénix: Martell ¿Quieres sargear?

Martell: No, no, tú.

Después supe que a Martell si le había llamado la atención la chica de los lentes pero un poco de nerviosismo lo hizo desistir (esto ha sucedido más veces, después escribiré el caso de Carolina, que es demasiado similar).

Fénix: ¿Seguro?

Martell: Si

Fénix: Ok

(Allí terminó nuestra discreta conversación)

La chica de los lentes me mostró un par de modelos más, unos de ellos me convencieron y Martel y yo nos compramos un par de lentes iguales. Terminamos de pagar, y cuando la chica me entregó mi ticket le tomé la mano (junto con el ticket).

Fénix: ¿Crees que la sinceridad es buena o es mala?

Chica: Que es buena

Fénix: Entonces voy a ser un chico buenísimo, y voy a ser sincero contigo ¿Ok?

Chica: Ok

Fénix: Eres atractiva y quiero conocerte, pero voy a serte sincero, no me gusta perder mi tiempo ni que la gente pierda el suyo, te voy a decir tres cosas que me fascinan y si coincidimos en dos, igual y vale la pena conocernos ¿Ok?

Ella hizo una sonrisa de ¿y este qué se cree? cuando le dije que no me gustaba perder mi tiempo, pero al terminar de hablar, ella sentía curiosidad.

Chica: Ok

Fénix: Vale, me encanta bailar, no soy bueno, pero me encanta, sobre todo ritmos latinos, salsa, merengue, reggaetón…

Este método está basado en Impresión de Choque, y realmente se presta para hacer más juego y variar la estrategia según la chica en cuestión, la situación y las coincidencias o diferencias que haya, pero con la chica de los lentes no hubo ni que esforzarse. Es una de esas veces que el método sirvió, pero que además ella y yo estábamos en el lugar correcto para coincidir tanto y empezar (desde que me acerqué a ver los lentes) una bonita, romántica y apasionada relación.

Chica: ¿En serio? Yo he estado en varios concursos de baile y he ganado algunos, me encanta bailar y me encanta el reggaetón.

Fénix: ¡Ey, que extraño! A mucha gente le encanta el reggaetón, pero no lo aceptan.

Chica: Si, a mi me encanta

Fénix: Vale, podríamos decir que llevamos 1 punto, pero vamos a ponerle más emoción al asunto, llevamos sólo medio punto, si juntamos dos, cambiamos números.

Chica: Ok

Fénix: Vale, me gustan los deportes y amo las emociones fuertes, de hecho, apenas pueda, me voy a Noruega a practicar Salto de Base ¿Qué dices? ¿Eres una chica aburrida y tú y yo no congeniamos? ¿O te vas conmigo a Noruega?

Chica: Jajaja, nos vamos a Noruega, también me gustan las emociones fuertes y los deportes, yo era patinadora.

Fénix: Esto es muy raro, yo llego a comprar lentes y vas a terminar seduciéndome, dime la verdad ¿es tu malévolo plan para conquistarme porque ya alguien te habló bonito de mi? ¿Es por este cuerpo que tengo verdad?

Chica: Jajaja ¡Pues no eh!

En nuestras interacciones, debemos inducir un marco adecuado, para dar con la conclusión de que nosotros somos el premio y ellas quieren ligar con nosotros, pero esto no puede hacerse hasta notar que hay interés. Y aquí, luego de un minuto de conversación, ya lo había.

Fénix: Pues ya lo vas a tener difícil, a mí me gusta que me halaguen. Tienes un punto menos, y bueno, ahora quiero que tú me digas algo que sea parte de ti, que te guste mucho, si coincidimos, nos conocemos, si no, me despido de la amable chica de los lentes.

Chica: Va, pues ¿Qué será? A mí me gusta, mmm… Me encantan las películas infantiles, Vecinos Invasores, Ratatouille…

Fénix: Jajaja, que tierna, Cars, Garfield, Monsters Inc.

Chica: Jajaja, si…

Fénix: ¡Estás loca! Pero yo también, y las amo. Odio las de terror, son vergonzosas.

Chica: ¡Puff!

Fénix: ¿Pues qué se le va hacer? Nacimos para estar el uno con el otro y tener dos hijos, él se llamará Ronualdo Rigoberto y ella Ramona María ¿qué dices?

Chica: ¿Eh?

Fénix: Jajaja, tontita, bueno ya debo irme ¿Cómo te llamas?

Chica: Chica de los Lentes ¿y tú?

Fénix: Alexis, Chica de los Lentes, el placer ha sido todo tuyo, y mío también, no te pongas triste, dame tu número

Ella apuntó su número y yo la agregué como Chica de los Lentes talento por aquello del baile y patinadora.

Fénix: ¿Y tú qué?

Chica: ¿Yo qué de qué?

Fénix: ¿A qué hora me piensas pedir mi número?

Chica: No te lo pienso pedir

Esto claramente lo sentí como una contingencia, porque no era posible que se pusiera en ese plan después de notar claramente que ella estaba interesada. Lo admito, me tomó por sorpresa y así respondí.

Fénix: ¡¿Qué?!

Chica: Porque me lo vas a dar cuando me mandes un mensaje ¿verdad que si?

¡Qué alivio! Esta niña me había desconcertado, pero me enseñó algo que después aprendí a hacer muy bien. Y me vengué.

Fénix: Yo te escribo algo, y ahora ya me voy, dame beso

Ella me dio beso en la mejilla y me fui con Martell a por nuestro café.

Lo que sigue en mi método, debía ser por supuesto, una llamada, pero no con ella, porque ella no tenía mi número, y detesto que una chica me pregunte: ¿Quién eres? y tener que decirle: Soy el chico que conociste… blah blah blah…. Eso es patético. Entonces le mandé un mensaje unos días después (ella me la había aplicado, ahora me tocaba hacerla esperar) en la mañana.

Fénix: Ya despiértate floja, y límpiate esa baba que te hace perder sensualidad. Alexis.

Chica de los Lentes: Hola chico ¡Ya te habías tardado eh! ¿Este es tu número?

Fénix: Es todo para crear suspenso y hacerlo más emocionante. Y si, es mi número.

Chica de los Lentes: Ok, ya lo guardé… ¿Porqué no me cuentas algo de ti?

Fénix: ¿Qué te puedo decir? Soy aburrido y muy tímido con las chicas, nada más…

Chica de los Lentes: Si, sobre todo tú. ¿Qué edad tienes? ¿A qué te dedicas? ¿Estudias?

Fénix: Jajaja, tengo 60 años, pero la lechuga me mantiene radiante. ¿Qué te parece si mejor me marcas en la noche? 55xx-xxxx ¡Besos!

Chica de los Lentes: Te marco cuando llegue de trabajar

Paso la tarde, llego la noche, las 9 pm, las 10 pm y cerca de las 11, marcó…

Fénix: Hola

Chica de los Lentes: Si, buenas noches ¿Me podría comunicar con Alexis?

Fénix: Si, permítame, es que está con su novia.

Chica de los Lentes: …

Fénix: Jajaja, ¿te espantaste verdad? ¿Qué onda, apenas llegando?

Chica de los Lentes: ¡Qué grosero!

Fénix: Ya ¿cómo voy a tener novia? ¿No te digo que soy muy tímido con las chicas? Además, no dejaría a Ramoncita María sin padre.

Chica de los Lentes: Cálmate Ramoncita María

Fénix: Jajaja, y ahora te enojas ¿Quién entiende a las mujeres?

Chica de los Lentes: ¡Muy gracioso eh!

Fénix: Bueno ya ¿ya cenaste algo?

Chica de los Lentes: No ¿Y tú?

Fénix: No, platicamos 15 minutos y luego nos vamos a saquear el refri ¿te late?

Chica de los Lentes: Ok

Fénix: Vale ¿has jugado botella?

Chica de los Lentes: Si

Fénix: Pues haremos algo parecido, sólo que no podemos ponernos retos, te hago una pregunta y tienes que responder sólo la verdad, luego es tu turno pero no se vale repetir pregunta y tampoco se vale responder monosílabos ¿Capisce?

Chica de los Lentes: Jajaja ¡Capisce!

Como ya lo he comentado en otros artículos, una excelente herramienta (propia) para nuestro juego de seducción, son los JDC (Juego Dinámico Conversacional) y este es uno de ellos. Sólo que en este, quiero guiar la conversación a donde más me conviene, quiero que ella me confiese (por mera vanidad) sus IDI's.

Fénix: Dime las tres cosas que más te hayan llamado la atención de mí.

Chica de los Lentes: ¿Puedo cambiar de pregunta?

Fénix: No, son las reglas, pero puedes decir que mi mirada sensual, que mi carismática personalidad, o mi cuerpo, ya sabes.

Chica de los Lentes: Jajaja ¡que modesto eh!

Fénix: No evadas, responde

Chica de los Lentes: Ok, pues, al principio pensé que eras gay, por los lentes

Fénix: ¡Ups! ¿Y eso fue lo que te gustó? ¡Que rara!

Chica de los Lentes: No tonto, eso pensé nada más, luego sonaste grosero cuando me dijiste que no te gustaba perder tu tiempo

Fénix: Si

Chica de los Lentes: Pero también me pareciste divertido, y muy seguro, luego sentí que nos parecíamos mucho

Fénix: Bueno, yo cuando babeo no pierdo la sensualidad

Chica de los Lentes: ¡Tonto!

Fénix: ¡Oh pues! Ya no diré nada, listo, te toca preguntar

Chica de los Lentes: ¿A qué te dedicas?

Fénix: Soy seductor de mujeres hermosas, estudio mi carrera y practico boxeo.

Chica de los Lentes: Ok ¿y qué carrera estudias?

Ella no me creyó lo de las mujeres hermosas, pero yo cumplí con decírselo.

Fénix: ¿Quieres la descripción aburrida o la interesante?

Chica de los Lentes: La interesante

Fénix: Pues hago magia con los números para que las empresas se vuelvan millonarias…

Chica de los Lentes: ¿En serio, y qué carrera es esa?

Seguimos durante unos 40 minutos de JDC, divirtiéndonos y conociéndonos un poco más. Si no la corté antes fue porque la plática también me gustaba mucho a mí, pero en el punto más interesante... Corté.

Fénix: Disculpe señorita ¿no tiene hambre?

Chica de los Lentes: Si ¿y tú?

Fénix: También ¿es hora de saquear el refri?

Chica de los Lentes: Si

Fénix: Ok, te llamo en la semana, besos

Chica de los Lentes: Besos

No le marqué en unos tres días, a esto se le llama Inducción Pasiva (uno de los temas del seminario), una estrategia de mi dinámica de seducción. Luego ella me marcó.

Fénix: ¡Hola señorita!

Chica de los Lentes: ¡Hola señorito!

Fénix: Jajaja, eres una niña pirata, todo me copias

Chica de los Lentes: No es cierto

Fénix: Bueno, dígame…

Chica de los Lentes: Si, el domingo cierran algunas calles en Reforma y rentan bicicletas ¿quieres ir conmigo?

Fénix: Nunca he ido pero suena interesante, ¡ya estás!

Nos pusimos bien de acuerdo en el lugar y la hora, y llegó el domingo a las 10:00 am.

(Foto 2: Ella con su sobrina)

La sorpresa (o más correctamente llamada: contingencia) fue que ella llevó a sus dos sobrinos (10 y 12 años) pequeños. Ya no podría utilizar mi estrategia del Beso Robado, pero ya me las arreglaría…

Fénix: Jajaja, te hicieron traer guardaespaldas, pero no te preocupes, en la carnicería donde pensaba vender tus órganos no aceptan gente morenita.

Chica de los Lentes: Tonto, es que mi hermana me los encargó.

Fénix: Jajaja, es broma tontita, no me molesta, además se ven divertidos.

Chica de los Lentes: ¡Son tremendos!

Fénix: ¿Te dije que practico boxeo? Yo los pongo tranquilos

Chica de los Lentes: ¡Noooo!

Fénix: Jajaja, bueno pues, si se portan mal les compramos algo y cuando se distraigan los regalamos.

Fuimos a rentar las bicicletas, pero sólo alcanzamos dos, entonces cada uno tenía que llevar a un sobrino en los diablos. Así fue, y nos divertimos bastante, comimos helados, algodones de azúcar, fuimos por un café a Starbucks, se sentaron los sobrinos en una mesa, y ella y yo en otra.

(Foto 3: Esta foto fue en Plaza Universidad, creo)

Apliqué mi técnica de Las Maripositas en la Pansa, y no hacía falta más, la rutina del Beso Robado ni siquiera era necesaria. Me acerqué lentamente, mirándola con deseo de rozar esos labios que días antes tanto se me habían antojado. Ella cerró sus ojos lentamente, dejándose llevar para entregarse a las sensaciones del primer beso, entreabrió sus labios y… ¡Qué ricos labios!, lo juro.

Los sobrinos se reían de nosotros a escondidas, y me recordó cómo cuando uno es pequeño se burla de los enamorados.

Salimos del Starbucks, la llevé yo en los diablos de la bicicleta, luego ella a mi (le costó, pero ella quería).

Ese día terminó bastante bien, y de allí en adelante seguimos saliendo, ella me recogía en mi escuela, yo en la suya, etc.

(Foto 4: A que tiene ojos expresivos)

Luego la invité a conocer mi departamento, lo criticó, vimos algunas películas (jojojo), y seguimos saliendo. Pude sorprenderme al conocerla más y saber que es muy popular en su escuela, es trabajadora, inteligente, humilde, y me critica mi forma de vestir, pero ¡Vaya! nadie es perfecto.

Bien, ahora me apuro, tengo que hacer las maletas (estoy seguro de que algo se me va olvidar, es como parte de mi ser distraído) porque me voy a Monterrey ¡Regreso pronto!

Espero que este artículo les haya gustado, que les oriente en su largo y duro (pero increíblemente divertido) camino de aprender la seducción. Suscríbanse a la página, inscríbanse a un Seminario, dejen su comentario, solidarícense con Haití (donen desde Google o si pueden hagan algo de activismo, porque de buenos deseos no se llena nadie), y yo pronto volveré con ustedes.

Un abrazo chicos, y como siempre, deseándoles mucho éxito (yo se los deseo, ustedes lo tienen que conseguir).

Leer el artículo completo…